La segunda Gran Carrera de Botargas del Instituto Electoral de Coahuila (IEC) fue tan intrascendente que ni los propios consejeros del instituto asistieron al evento, a excepción de su presidenta Gabriela de León Farías, que no es capaz de convocar ni a su más cara burocracia a una actividad promocional, lo cual nos demuestra que el IEC es el arcón de disfraces democráticos más caro de México, un ente ofensivo e inútil donde sus botargas ganan más que el Presidente de la República, la peor evidencia antidemocrática de este País.

¿Qué pretende con sus botargas del IEC doña Gabriela de León? Pues lo que hacen los entes más repudiados de nuestro País, como son los diputados, los líderes de los partidos y los políticos en general: acercar a los niños a su entorno para darle un cariz más fresco, inocente y legítimo a su cuestionado desempeño y nula calidad moral.

Y es que usar a los niños para darse baños de pureza se ha convertido en una práctica siniestra de nuestra clase política. ¿Recuerda usted a Jesús Ortega usando a la niña Mariana para limpiar su ominoso paso por la presidencia del PRD? Todo sucedió tras un largo pleito judicial contra Alejandro Encinas y donde los corruptos magistrados del TEPJF le dieron el triunfo a Ortega como la opción más cooperativa, la izquierda domesticada de los “Chuchos”.

Y lo mismo hacen en los ayuntamientos y en las cámaras legislativas con el Cabildo y los parlamentos infantiles, entidades atiborradas de ediles y diputados corruptos, con la peor fama de México, pero eso sí, acercando a los niños y niñas para tratar de allegarse candor e inocencia, un fin político perverso.

¿Recuerda usted cómo usaron de “mascota” al niño indígena Yuawi promocionando el partido de un expresidiario? La verdad es que resulta espeluznante ver cómo el Estado permite que niños y niñas tengan contacto con políticos tan polutos, cuando su deber es el de tutelar a la niñez de tan peligrosos personajes.

Hasta el propio Tribunal Electoral, el mismo que prohibió a la Coparmex el spot de los “Niños candidatos”, hoy promueve su “Tribunal Electoral Infantil”. Lo mismo el INE y sus niños consejeros electorales, instancias que traicionan al pueblo al negarse a la austeridad republicana, misma que conlleva un alto valor democrático.

Y así como el Estado debió tutelar desde hace muchos años a la niñez mexicana para protegerla de los curas pederastas, así se debe proteger hoy a los niños y niñas de diputados, magistrados, consejeros, líderes de partidos y demás politicastros que hoy los usan para darle frescura a sus podridas instituciones, que para promover los valores que dicen representar.

Y conste que no es necesario probar o acreditar el daño que esos entes les puedan causar a la niñez. Basta con tener el antecedente del clero pederasta que, durante muchos años abusó sin sospecha alguna, para así entender que los políticos también pueden dañar a los menores aunque no sea por agresión sexual.

¿Quiénes son nadie en Coahuila para arrogarse la educación democrática de los niños? Esas botargas con sueldos abusivos del IEC, los que han rechazado la austeridad, una actitud totalmente antidemocrática de esos que se hacen llamar “consejeros ciudadanos”.