Se dice que los lazos más fuertes no son los lazos familiares, sino los de complicidad. Es esta la premisa que sustenta el sistema político mexicano. Por eso vemos que el sistema que fundó el PRI-gobierno no sólo es un sistema corrupto, también es corruptor. Para que te conviertas en cómplice.

Tiene razón el presidente Peña Nieto cuando dice que la corrupción es un tema “cultural”… pero no en la sociedad, sino en la clase política. Es en el sistema político donde está arraigada la corrupción derivada de una cultura patrimonialista del ejercicio del poder.

Patrimonialismo significa ejercer el poder con criterio patrimonial, es decir, “como si fuera dueño”. Es esta cultura la que hizo a don Fidel Velázquez decir que con las armas habían conquistado el poder y sólo con las armas se los quitarían.
Sentirse “dueño” hace creer al PRI y a otros partidos que tienen derecho a robarse una elección dándole validez a lo que decía mi padre: “El que se roba los votos, se roba la lana”. Es este criterio patrimonial que dio origen a una red de complicidades, y sobre la que vuelve a decirnos el presidente Peña que “nadie puede tirar la primera piedra”.

Es por esta red de complicidades que el problema de México no es de corrupción individual, sino de corrupción organizada; es decir, son mafias de corrupción coludidos con cómplices empresariales que constituyen una red mafiosa.

Es por este patrimonialismo que se extorsiona desde el poder, se trafica con permisos o concesiones públicas, y se convierte en negocio privado lo que debería ser una obligación de prestar un servicio público.

Es por esta corrupción organizada que la Profeco es una franquicia que cobra cuotas mensuales a los gasolineros a través de los delegados para hacer llegar dinero a los más altos niveles. Es por esta red de complicidades que en algunos gobiernos estatales por cada peso que “se baja” de la Federación existe ya un tabulador de cómo se debe repartir parte de éste incluyendo también el importe a regresar a funcionarios federales por el “favor otorgado”. Es por esto que muchos programas tienen ya establecido un proveedor preferido para que se apruebe el recurso.

Es por esta corrupción organizada que las autoridades mafiosas se entendieron rápidamente con el crimen organizado logrando que ciertos puestos, como delegado de la PGR o procurador de cierto estado de la República, sean franquicias generadoras de efectivo bajo la premisa de “plata o plomo”.

Es pues, la cultura patrimonial del poder la que ha generado que el poder público sea el mejor negocio privado… de los funcionarios públicos y sus socios “empresariales”. Es por eso que hemos señalado públicamente que la propuesta del nuevo Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) con su correspondiente paquete de leyes, no ayudará a combatir la corrupción, sino que sólo simula combatirla; el sistema considera instituciones que ya existen y otras de nueva creación.

Ya existe la Auditoria Superior de la Federación (ASF), la Secretaría de la Función Pública (SFP), Tribunal Federal de Justicia Administrativa y el Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información (Inai). Son de nueva creación la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, que supuestamente será “independiente”, pero dependerá de la PGR, que a su vez depende del Poder Ejecutivo. Igualmente será el “comité ciudadano” que no estará facultado para recibir denuncias, que sus recomendaciones no serán obligatorias y que sus integrantes no estarán obligados a hacer públicas su declaración 3de3.

Los integrantes de este comité ciudadano, todos, presidirán un año el comité coordinador del SNA para alimentar adecuadamente su ego, aunque en un año difícilmente se pueda lograr algo. Todo este sistema tendrá que replicarse a nivel estatal en cada uno de las 32 entidades del país con sus respectivas leyes locales, que difícilmente podrán garantizar alinearse con las leyes federales, dado que los gobernadores no tienen ningún incentivo para hacerlo.
El asesinato del juez Bermúdez en el Estado de México da cuenta de estas redes de corrupción e ilustra el riesgo de denunciar la corrupción en este País y manda un mensaje para quienes se atrevan a hacerlo.

Por otro lado, aun cuando soy escéptico respecto al modelo institucional del SNA, aplaudo que se haya girado orden de aprehensión contra los exgobernadores Padrés de Sonora y Javier Duarte de Veracruz, para que entienda la clase política que no puede hacer lo que le venga en gana sin pagar las consecuencias.
Esperamos se siga actuando, la sociedad lo agradecerá.