Los presagios que se desprenden de las actitudes que han mostrado los llamados gobernadores federalistas en contra de algunas disposiciones encausadas por el Presidente de la Republica y que consideran injustas, pueden conducir, si no se ponen de acuerdo ambas partes, a una distensión que pudiera provocar una anarquía que a nadie conviene.

Las formas que adopta el Ejecutivo Federal, algunas se advierten descabelladas producto de su pensamiento que no se percibe como una ubicación alineada que busque la congruencia, ya que con suma recurrencia les recalca en la cara a los gobernadores que él es el todo poderoso y que sus órdenes, disposiciones y lo demás que se le ocurra, se han de cumplir en toda su extensión, o de lo contrario sutilmente los somete a recortes de programas y recursos económicos que afectan la marcha en los estados con la consabida merma en la productividad.

Hoy en día toda actividad sea privada o pública es necesario solventarla con capital que satisfaga las necesidades prioritarias, por lo que en el caso de los gobiernos federal y estatales debe existir una balanza que distribuya con justicia lo que le corresponde a cada parte, es decir, darle a cada una la porción que le corresponde tomando en consideración el origen de los recursos derivados de los impuestos que pagan los contribuyentes de cada entidad federativa, pues uno de los puntos importantes que deben tomarse en cuenta es que la riqueza se genera en cada Estado aunque los impuestos sean de carácter federal.

Derivado de lo anterior se podría establecer, que seguramente la federación no lo aceptaría, un sistema fiscal local en donde los recursos se repartieran equilibradamente restándole a la federación las cantidades estratosféricas que recauda de todas las entidades y que distribuye de acuerdo a una fórmula que se considera injusta, pues la mayor parte de los recursos se quedan con ella.

Ahora mismo esos recursos los están aprovechando con claros fines electorales mediante la entrega de miles de millones de pesos a jóvenes, según esto construyendo el futuro, que los disfrutan en forma por demás indebida, mientras los verdaderos trabajadores apenas les alcanza para vivir modestamente con salarios mínimos. Por lo que se ve los abusos del poder no pierden vigencia.

Por otro lado de igual forma es perverso que en gobiernos federales de administraciones pasadas, además de la entrega de participaciones a los estados en porcentajes mínimos establecidos en la famosa formula, se hayan dado actos de corrupción tan humillantes a la ciudadanía que en algunos casos no se ha aplicado justicia.

Sabemos que esos actos de corrupción no sólo se dan en el orden del Gobierno Federal, pues en estados y municipios algunos funcionarios experimentan una riqueza espontánea, obviamente con dinero sórdido que tratan de esconder sin tomar en cuenta que los ingresos ocultos son de procedencia ilícita y que sin ser castigados han ido construyendo una impunidad cuyo robo alcanza porcentajes sumamente altos, y que los que han sustraído ese dinero del erario vagan por espacios públicos quitados de la pena constituyéndose en tipos cínicos, sucios, de gente barata y que manchados de las manos son carentes de toda integridad sin el conocimiento del valor supremo de la honradez. Esos seres despreciables se les pueden fácilmente detectar, pues recordemos que cuando no se puede ver la mano que roba, busquemos la mano que gasta.

Teniendo voluntad, equilibrio emocional, disposición sin afanes vengativos aderezados de odio, se pueden arreglar muchos problemas que irían en beneficio de la población y contribuirían a crear un ambiente de bienestar social.

Esperemos que la relación entre los dos órdenes de gobierno, federal y estatales, y sin hipocresías construyan una correspondencia justa para las dos partes, sobre todo en materia económica, pues ésta, querámoslo o no, es parte insustituible en el avance del País.

El Presidente de la República, los gobernadores, los presidentes municipales son humanos, y como tales también se equivocan.

A veces todos los días.

Se lo digo EN SERIO.

@aguirreperalesf

franciscoaguirreperales@gmail.com