Regulaciones. Presos como “El Caníbal” no pueden ser sentenciados por su situación mental, pero tampoco son atendidos. Foto: Cuartoscuro
En las sombras del sistema penitenciario habitan centenares de personas como 'El Caníbal', pero actualmente no existen estadísticas oficiales sobre cuántos son los presidiarios que, por padecimientos mentales, han sido juzgados con inimputabilidad

CDMX.- Hace 12 años encontraron a Gumaro de Dios Arias comiéndose a su amigo; el corazón de su víctima, un riñón y algunas costillas que estaban en una parrilla. “La carne me sabía como a borrego”, dijo “El Caníbal” a los policías que lo detuvieron. El sistema judicial mexicano lo declaró inimputable: según las autoridades, la esquizofrenia paranoide padecida por Gumaro de Dios le impedía reconocer que estaba cometiendo un ilícito.

En las sombras del sistema penitenciario habitan centenares de personas como “El Caníbal”, pero actualmente no existen estadísticas oficiales sobre cuántos son los presidiarios que, por padecimientos mentales, han sido juzgados con inimputabilidad, es decir, carecen de la madurez física y mental considerada por la ley para exigirle la responsabilidad de sus actos.

La primera Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (Enpol), publicada el lunes pasado por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), no reporta el estado de salud de los internos. Tampoco el Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Penitenciario Estatales, del mismo Inegi, proporciona esta información.

La Ley Nacional de Ejecución Penal establece el 30 de noviembre de 2018 como fecha máxima para que las personas inimputables cumplan sus penas únicamente en los establecimientos destinados para ese propósito, distintos de los centros de extinción de penas y de prisión preventiva.

Especialistas prevén que las estadísticas sobre esta minoría penitenciaria podrían conocerse hasta 2020.

OTROS CASOS

No obstante, el hecho más reciente se dio el 15 de mayo pasado, cuando Juan René Silva Martínez cimbró al clero mexicano con tres cuchillazos sobre el cuello del párroco Miguel Ángel Machorro Mejía. La embestida hizo caer al sacerdote sobre su propia sangre y las plegarias a Dios se convirtieron en gritos de auxilio.

Una vez detenido, y ante la sospecha de que el agresor padeciera daños psicológicos, las autoridades capitalinas lo trasladaron al Centro Varonil de Readaptación Psicosocial y, posteriormente, un juez lo consideró como inimputable.
Sin embargo, el padre Machorro fue declarado con muerte cerebral, y un día después falleció. Ese mismo día se dio a conocer que Silva Martínez será juzgado por homicidio calificado.

Mientras llega el día de la audiencia, el 6 de septiembre, el agresor del padre Machorro permanece en el Cevarepsi de la CDMX.

Otro caso de la historia reciente es el del exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, quien podría ser enviado al Ceferepsi de Morelos si se le vincula a proceso, acusado por los delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita, pues presuntamente sufre depresión y ansiedad.

Actualmente se realiza un proceso que acredita si una persona con daños participó en un delito y, si se puede buscar ayuda para el afectado. 

ENTÉRESE

La lista de las diez entidades con más presos inimputables la completan Jalisco, Baja California, Estado de México, Guanajuato, Nuevo León, Colima, Sonora, Puebla y Michoacán.

En el sistema de justicia mexicano son dos las autoridades encargadas de ordenar los peritajes correspondientes para saber si una persona es inimputable: el Ministerio Público y el Tribunal de Enjuiciamiento que impone las medidas de seguridad.

LA HISTORIA DE ‘EL CANÍBAL’

Gumaro vivió 34 años, pocos de ellos en Quintana Roo, donde acabó su vida en un hospital de Chetumal. Nativo de Tabasco, ahí fue marcada su vida por una violación sexual sufrida a los 7 años. Desertor del Ejército Mexicano, el joven padecía desde los 15 años esquizofrenia y paranoia. 

En Playa del Carmen, las drogas y el alcohol alteraron más su conducta, al grado de matar a su entonces pareja sentimental y compañero de parrandas; para degustarlo.

Nunca mostró arrepentimiento por haber comido carne humana, al contrario en 2006 intentó comer una parte de su oreja. 

DATOS

Seguimiento. El joven que apuñaló al sacerdote Machorro, seguirá un proceso muy parecido.

4 mil 476 presidiarios con problemas  psicológicos había en México en el 2015.