50 años. Se cumplen de la celebración de los Juegos Olímpicos de México en 1968. Foto: Vanguardia/Mayra Franco
El profesor de educación física fue con mucho orgullo auxiliar en el comité organizador de los Juegos Olímpicos celebrados en nuestro país

En el marco del 50 aniversario de los Juegos Olímpicos de México 1968, las anécdotas, recuerdos y sentimientos experimentados en aquel entonces, aún se encuentran a flor de piel en personas que fueron partícipes de este magno evento. Tal es el caso de Eloy Adolfo Rangel Leza, quien contribuyó como auxiliar de maratón en aquella justa.

“Fue un orgullo muy grande porque estaba casi recién egresado de la escuela y estar en una organización internacional fue de mucha importancia, orgullo y satisfacción personal. Poder servir con un granito de arena”, compartió Eloy Rangel, quien ejerció como profesor de educación física.

Eloy Adolfo Rangel Leza nació en la Ciudad de México el 18 de septiembre de 1946, parte de su ascendencia familiar fue originaria de Saltillo, Coahuila, ciudad a la que Eloy le tiene un gran cariño y en la que hoy reside con orgullo.

Eloy Rangel egresó como parte de la Generación 64-66 de la Escuela Nacional de Educación Física de la Ciudad de México. En 1966 ingresó a trabajar en el comité organizador de los Juegos Olímpicos que México recibiría en 1968. Eloy trabajó directamente en el área del atletismo, adquiriendo su diploma como auxiliar de maratón en los Juegos Olímpicos de México 68.

Fue un orgullo muy grande porque estaba casi recién egresado de la escuela y estar en una organización internacional fue de mucha importancia, orgullo y satisfacción personal. Poder servir con un granito de arena”.
Eloy Rangel, auxiliar del Maratón de los Olímpicis de 1968.

Como anécdota, Eloy comparte que durante la tercera semana deportiva internacional, que se realiza como evento preolímpico para la prueba de instalaciones, preparación técnica y organización en general, activó su cronómetro nuevo con el fin de llevar su propio registro de marcas. Lo memorable llega cuando los relojes oficiales fallan y es precisamente el cronómetro de Eloy Rangel el que se utiliza para contabilizar los resultados finales. Un reloj que hasta el momento sigue funcionando y que Eloy porta con afecto en su muñeca izquierda.

Una vez que llegó a su fin el comité de los Juegos Olímpicos de México 1968, Eloy solicitó su adscripción a Saltillo, Coahuila, para ahora dedicarse a ejercer su profesión en la tierra de sus raíces familiares.

Otra de las satisfacciones que la carrera como Profesor de Educación Física le ha dado a Eloy, es el poder ver crecer a muchos de quienes fueran sus alumnos, además de permitirle viajar por Noruega para realizar un diplomado.

Es así como Eloy recuerda detalladamente y con gran cariño todas las experiencias que su profesión le ha concebido disfrutar. Ahora, a 50 años de su contribución en México 68, lo que no ha cambiado es su pasión por la activación física.