Esta semana se realizó en la UNAM  una mesa redonda sobre el gran desafío que representa para la humanidad, y para México en particular, el incremento constante de las migraciones.

Destacaron los académicos e investigadores del tema que tienen la visión de que las migraciones son procesos orientados a enriquecer a la humanidad, y que deben ser enfocados a través de la defensa de los derechos humanos de las personas en tránsito lo que significa, el apoyo al migrante y no su criminalización. 

Las migraciones son procesos impulsados por la desigualdad y las contradicciones del desarrollo de las sociedades que muestran las discordancias de las políticas públicas tradicionales incapaces de resolverlas como oportunidades, sino que más bien son impulsoras del racismo y la discriminación hacia el migrante, percepción secular que parece invencible y se refuerza con la administración “histérica” de Donald Trump y su discurso segregacionista, políticas que sí sitúan a  México ante una crisis de proporciones todavía imponderables. 

En el encuentro participó el destacado expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti, quien como historiador y periodista expuso magistralmente el papel que han tenido las migraciones en la historia de Grecia, de Roma y otras civilizaciones, en donde algunos de los migrantes que en su tiempo fueron llamados “barbaros” ascendieron socialmente hasta llegar a ser líderes políticos de esas sociedades.  

Exdiplomáticos de gran experiencia plantearon en la mesa que el mundo está viviendo una crisis sistémica, un fenómeno nunca visto en cuanto a las migraciones, se trata, expusieron, de un altísimo número de refugiados, figura que difiere de la de migrante, ya que el primero tiene una serie de derechos en los tratados internacionales, los cuales son eludidos por parte de  los Gobiernos que están obligados a cumplir un conjunto de acciones de protección a los refugiados que, según estiman los especialistas, suman 56 millones, los que en su mayoría huyen de la violencia política de sus naciones.

Yemen, Sudán del Sur, Siria e Irán son los territorios mayormente expulsores de personas que son refugiados y salen de sus hogares desesperados para proteger su vida y la de sus familias, huyen de la guerra y la persecución y buscan llegar a Europa y Norteamérica, en donde por lo general no son bien recibidos. 

En cambio, Saltillo, tierra de migrantes, hace un año fue elegida para realizar la iniciativa de Integración de Refugiados, avalada por la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR. Fueron 28 personas las que entonces estaban en proceso de integración, el que garantiza que son personas de bien y fue el sector industrial, el comercial y de servicios quienes dieron respuestas favorables para recibir a centroamericanos en condición de refugiados, ellos al laborar en la ciudad tendrán derecho al IMSS y al Infonavit, lo cual muestra una articulación entre lo público y lo privado.

Los refugiados tendrán derecho a vivir con su familia, lo que impedirá la falta de cohesión y la ruptura de los vínculos entre padres e hijos la que genera situaciones de abandono, trabajos nocivos o inconvenientes para los niños y el abandono de la escolaridad de éstos.   

Esta es una ciudad generosa que en casi 20 años de recibir migrantes ha sostenido e incrementado la cultura de la solidaridad hacia las personas en tránsito, pero además ha fomentado el apoyo y protección de los derechos humanos a las familias de los desaparecidos y el reclamo de justicia para el esclarecimiento de las masacres ocurridas durante el moreirato.

El estudio de las migraciones es un tema candente y la problemática es más rápida que la respuesta institucional, no obstante, tras una generación de acciones y programas se han ido creando las bases para enfrentar este problema social desde diferentes ángulos, apuntando hacia la creación de sistemas de protección para esta población tan vulnerable.