Historias de la creación del mundo.

El Señor vio la nada y no le gustó nada.

La llenó entonces de todo.

Nada regresará, pues, a la nada.

Todo regresará al Todo.

La amiba no entiende eso.

Tampoco el hombre.

Pero no es necesario entender nada: el Todo se encargará de todo.

Hagamos por tanto como la gota de agua, como el arroyo o el río.

Salieron del mar y a él regresarán.

Ni el río, ni el arroyo ni la gota de agua tienen que esforzarse para volver a su origen.

Simplemente se dejan llevar.

Saben que no regresarán a la nada, sino al Todo.

Nosotros también dejémonos llevar.

¡Hasta mañana!...