Combustibles. Hidalgo encabeza el número de tomas a escala nacional con 280 solo en el mes de febrero. EL UNIVERSAL
solo en febrero realizaron 874 perforaciones en ductos de Pemex

CDMX.- Ni el coronavirus los asusta. “Huachicoleros” se resisten a dejar el negocio del robo de combustibles en ductos de Pemex y le provocaron a la empresa y al país un quebranto de 18 millones 499.8 mil pesos en los primeros dos meses del año.

En febrero, de acuerdo con la Gerencia de Estrategia y Sistemas de Seguridad y Monitoreo de Pemex, grupos delincuenciales realizaron 874 perforaciones ilegales en diversos tramos de la red de ductos, para un promedio de 30 tomas  por día.

La cifra fue ligeramente menor en 12 a la reportada en enero, cuando alcanzó 886 casos.

Sin embargo, desde septiembre de 2019 los “huachicoleros” mantienen un promedio mensual de 875 tomas ilegales, para una media de 28.8 perforaciones diarias durante ese periodo.

La Subdirección de Salvaguardia Estratégica (SSE) y la Dirección Jurídica de Pemex detallaron vía  Plataforma Nacional de Transparencia que, en el primer bimestre del año, el crimen organizado  provocó un quebranto  de 18 millones 499.8 mil pesos por el delito de robo de combustibles en su modalidad de tomas clandestinas.

La petrolera  aseguró 5 mil 638 litros de gasolinas en enero y 23 mil 839 más en febrero.

Los informes de Pemex destacan que en 2018 el quebranto por este delito totalizó  2 mil 231.8 millones de pesos y en 2019 fue de mil 330.7 millones.

Aun cuando se presentaron 430 denuncias  en 19 entidades  entre el 1 de enero y 29 de febrero, sólo seis personas fueron detenidas.

A pesar de las acciones del gobierno  para inhibir el robo de combustibles, los tramos de ductos que pasan por Hidalgo, Puebla, Estado de México, Guanajuato, Veracruz, Tamaulipas y Tabasco, son los principales centros de operación de los “huachicoleros”.

Hidalgo encabeza el número de tomas a escala nacional en el primer bimestre. En enero reportó 301 y  un mes después, 280.

LÍDER HABÍA DENUNCIADO

El pasado 1 de abril en la comunidad indígena de San Jerónimo Amanalco, Estado de México, fue sepultado el líder comunitario, Benito Peralta Arias, quien había denunciado la operación de un grupo organizado dedicado al huachicol en su localidad; al sepelio acudieron más de mil personas en plena contingencia sanitaria generada por el Covid-19.

Peralta Arias, desapareció el 21 de febrero cuando unos sujetos armados lo subieron a un vehículo y sus vecinos no supieron nada de él, hasta el pasado 13 de marzo, cuando fue localizado un cuerpo en avanzado estado de putrefacción con sus características en el municipio de Otumba.

Después de dos semanas de pruebas genéticas y de confirmar que se trataba de él, finalmente sus restos fueron entregados a sus familiares, quienes lo sepultaron en el poblado, ubicado en la montaña de Texcoco.