No recuerdo haberlo visto tan enojado. En realidad, nunca cambia su semblante serio; ni cuando el Presidente lo ignora en una conferencia de prensa, ni en reuniones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, ni cuando una mujer se le hinca suplicando buscar a su hijo, ni siquiera en los momentos más críticos de Ayotzinapa.

Él da indicaciones, responde preguntas y a lo que sigue en su agenda. Por lo menos así es su fachada, en lo personal. No sé si en su círculo de confianza alza la voz, o si regaña constantemente a su equipo, poco interesa.

Lo que nos interesa es lo público y esta semana, en Puerto Vallarta, en el evento “Soy México, identidad e inclusión”, que tenía como finalidad que todos los mexicanos cuenten con su acta de nacimiento de forma rápida, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, explotó. El número dos del País gritó, regañó y perdió los estribos contra un grupo de personas que lo acusaban de haber dicho que 350 pesos eran suficientes para vivir.

Encolerizado, como no se le había visto en todo el sexenio, les respondió: “Antes de iniciar permítanme, sólo porque yo no soy un político que se ande escondiendo y porque no soy un político que no dé la cara, soy un político que me gusta ver las cosas de frente y actuar en consecuencia. Es la tercera ocasión que un grupo como los que están aquí enfrente de personas me quieren señalar y vienen con estas cartulinas exactamente igual hechas, vienen a decir que, en algún discurso, permítanme por favor, quieren ellos decir, que en algún discurso o cuando fui Gobernador del Estado de Hidalgo o cuando fui Secretario de Gobernación, como lo soy, algún día dije que con 350 pesos se puede vivir. Se los dije en Córdoba, allá en Veracruz, se los dije en Hidalgo, allá donde se me presentaron, y se los digo aquí de frente de todos ustedes, si escuchan una sola grabación, un solo reportaje donde yo haya dicho eso, aquí públicamente yo pido disculpas, ¡eso es una mentira!”.

El tono es desconocido, y, lo peor, es un tema sin importancia. Seguramente se ha cruzado con protestas mucho más violentas e insistentes, ¿por qué el Secretario de Gobernación perdió la cabeza por unas pancartas que –según su versión– no tienen fundamento? ¿Quién se encargó de poner esa gente ahí? ¿Por qué lo siguen a todos sus mítines? ¿De dónde sacaron esa declaración de los 350 pesos?

¿Será ese el verdadero Osorio Chong? ¿Una insistente protesta logró desenmascarar al político de carácter implacable, que rechaza la crítica y la confrontación? 

Y aún más allá, ¿haber dicho que alguien vive con 350 pesos amerita más disculpa pública que los miles de desaparecidos, el incremento de la violencia, Nochixtlán, Ayotzinapa, y un largo etcétera que tiene a esta administración en el fondo del precipicio?

Su defensa apasionada y su indignación no concuerdan con la disculpa forzada y la acusación de que es una mentira, tal vez fue la gota que derramó el vaso en un mal día. O que la antesala de 2018 está desesperando al Gobierno Federal.

Osorio Chong pierde la cabeza por una pancarta sin sentido mientras López Obrador se despega y ya se ve en los Pinos. Un enojo que es el prólogo del final, vienen los peores meses de un sexenio para el olvido. Lo único que le recomiendo al Secretario es que no haga corajes. 

@jrisco