Foto: Archivo
Además, los mercados financieros nacionales podrían enfrentar “presiones” si la administración estadunidense implementa un programa de estímulo fiscal y la Reserva Federal aumenta la tasa de fondos federales a un ritmo más acelerado

Ciudad de México. “No pueden descartarse nuevos episodios de volatilidad financiera” ante la incertidumbre del programa económico del gobierno de Estados Unidos que encabezará Donald Trump y el riesgo de que pudiera tomar acciones que afecten la relación económica con México, advirtió el Banco de México en su reporte sobre el sistema financiero del país correspondiente a noviembre.

La economía mexicana, detalló, podría registrar “una menor expansión” como consecuencia de una caída en la demanda externa si el gobierno de Estados Unidos y de otras naciones avanzadas implementan medidas que obstaculicen el comercio global y los flujos de inversión extranjera que, a su vez, pueden contribuir a una fase prolongada de bajo crecimiento global.

“En ese escenario, los principales riesgos que se presentan para la estabilidad del sistema financiero del país son un debilitamiento de la actividad económica nacional, aumentos abruptos de las tasas de interés interna y una mayor depreciación del preso mexicano frente al dólar estadunidense”, puntualizó el banco central.

Consideró que la “posible materialización de esos riesgos” por la particular relevancia de inversionistas internacionales en la tenencia de la deuda pública mexicana y en el financiamiento de empresas no financieras del país que han colocado deuda en el extranjero.

“No debe subestimarse la creciente influencia que han adquirido sobre las decisiones de los inversionistas internacionales, las calificaciones crediticias de las agencias especializadas. Dichas evaluaciones inciden sobre los flujos de capital y los costos del financiamiento para gobiernos y empresas”, alertó la institución.

Además, los mercados financieros nacionales podrían enfrentar “presiones” si la administración estadunidense implementa un programa de estímulo fiscal y la Reserva Federal aumenta la tasa de fondos federales a un ritmo más acelerado.

Si bien insistió en que el entorno económico que enfrenta la economía de México y su sistema financiero es “complejo”, sobre todo por la depreciación del peso y los incrementos de las tasas de interés en todos sus plazos, el Banco de México aseguró que tanto éste como la Secretaría de Hacienda han tomado medidas para fortalecer las finanzas públicas y la moneda nacional.

De concretarse los riesgos enunciados, las instituciones financieras resultarían afectadas mediante diversos canales por el debilitamiento de la actividad económica, como registrar una menor captación de ingresos y lo mismo sucedería con empresas y hogares. En consecuencia, las instituciones de crédito enfrentarán mayores índices de morosidad o incumplimiento de pagos por el incremento en el costo de los créditos y refinanciamientos de sus acreditados, además que también podrían darse incrementos abruptos de las tasas de interés que les generarán minusvalías que deterioren sus balances financieros.

El banco central consideró que puede ser moderado el efecto de una depreciación cambiaria pero señaló que “los deudores de instituciones de crédito podrían enfrentar dificultades para cumplir con sus compromisos financieros. En particular, podrían verse afectadas las empresas que importan insumos o tienen pasivos en moneda extranjera”.

Frente al alto dinamismo que ha mostrado el crédito en la banca comercial sin que se haya reflejado en un endeudamiento excesivo de hogares y empresas, sostuvo que de debilitarse la actividad económica se generarán presiones sobre la calidad de su cartera.

Pese a todo, el banco central concluyó que “la banca cuenta con capital y liquidez suficiente para enfrentar situaciones extremas” y el sector financiero en su conjunto demostraron que es solvente ante escenarios macroeconómicos adversos pero plausibles aunque sin carácter sistémico, de acuerdo con los resultados de las llamadas “pruebas de estrés” que realiza la institución para evaluar la solvencia que tienen.

También destacó que resulta imprescindible preservar la solidez del marco macroeconómico y avanzar en la implementación de las reformas estructurales con el fin de enfrentar desde una mejor posición los retos que plantea el complejo entorno económico.