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En 1983 fue un gran año para las telenovelas mexicanas, aunque como es de todos sabido existía un monopolio televisivo y en “el canal de las estrellas” prácticamente sólo dos productores lideraban la programación. Por un lado estaba Valentín Pimstein, quien dio sus primeros grandes éxitos a divas del género como Ofelia Medina (“Rina”, de 1977); Lucía Méndez (“Viviana”, de 1978) y Verónica Castro (“Los Ricos

También Lloran”, 1979) y por el otro Ernesto Alonso, el llamado “Señor Telenovela” porque mucho antes que el chileno Pimstein y salido de la actuación en el cine de la llamada Época de Oro quien fue responsable por su lado de hacer de las grandes pioneras de las telenovelas a la actriz española Amparo Rivelles desde la telenovela histórica “Sor Juana Inés de la Cruz”, de 1962, a Angélica María, en clásicos como

“Muchacha italiana viene a casarse”; “Ana del Aire” o “El milagro de vivir”, en la que una recién nacida Angélica Vale hizo su debut en el género, entre otras.

 Pero volviendo al año de 1983, en lo que en el horario vespertino del entonces “canal de las estrellas” Pimstein ofrecía el primer protagónico como heroína de telenovela a una joven Victoria Ruffo como “La fiera” (refrito del clásico “La gata”, de 1970) y a la ya consolidada Susana Dosamantes una de sus telenovelas más memorables titulada “Amalia Batista”, el horario estelar lo dominaba Ernesto Alonso con dos grandes producciones: una de época titulada “Bodas de odio” y otra de temas esotéricos titulada “El maleficio”.

 “Bodas de odio”, un texto de la conocida escritora cubana Caridad Bravo Adams, era la primera vez que se llevaba a la pantalla chica, adaptada por María Zarattini (“Los Ricos También Lloran”) y fue precisamente la base que se utilizó en el refrito del año 2003 titulado “Amor real” cambiada por otra  Rosa Salazar Arenas, en la también bien recibida “Lo que la vida me robó” en el 2013.

 Pero volviendo a “Bodas de odio”, al nota de esta semana lo da la retransmisión de este clásico en el canal de cable TL Novelas a partir del lunes pasado con un maratón de los primeros cinco capítulos de esta historia sobre un triángulo amoroso que en su caso se sitúa en el porfiriato y que tuvo como protagonistas por segunda vez en una producción de Ernesto Alonso a la actriz Christian Bach y Frank Moro en “El amor nunca muere”, de 1982, refrito de “La mentira”, siendo el tercero en discordia el actor Miguel Palmer, protagonista de la primera etapa de la también clásica “Los Ricos También Lloran”. Si no la ha visto y gusta de los grandes melodramas que hicieron historia no se la pierda, y si ya la conoce se vale repetir.

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