Las vacaciones constituyen un periodo que todo mundo espera, y con razón. Hacer una pausa en el trajín cotidiano resulta indispensable para luego retomar las actividades con bríos renovados.

Pero durante las épocas vacacionales hace falta más que sólo disponerse a interrumpir nuestra rutina y realizar actividades, a las cuales normalmente no dedicamos nuestro tiempo y energías. Hace falta, adicionalmente, asegurarse de que las vacaciones terminen bien.

En nuestra región –la Sureste de Coahuila– una de las actividades tradicionales en el periodo de Semana Santa es la de acudir a las zonas serranas y realizar actividades como acampar o explorar el bosque, las cañadas y los senderos del área.

Cuando se piensa en este tipo de actividades suelen no considerarse los riesgos que eventualmente pueden estar asociados a ellas, y por eso se emprenden sin tomar las precauciones que eventualmente demandan.

El comentario viene al caso a propósito del reporte que publicamos en esta edición, relativo a la operación de “empresas” o “negocios” que ofrecen servicios de guía por la zona boscosa de nuestra región, sin contar con registros o autorizaciones de las autoridades.

No se trata, es importante precisarlo, de plantear la burocratización de las vacaciones o de proponer que se impongan regulaciones absurdas a los paseantes, sino de garantizar que quienes buscan momentos de esparcimiento lo hagan con plenas garantías de que se divertirán, alejados de sus actividades ordinarias, y no se expondrán a ningún peligro.

Por otra parte, se trata de garantizar que el entorno natural sea protegido y resguardado, evitando las prácticas que dañan el ecosistema, lo ponen en riesgo o lo contaminan.

Todos debemos asumir la responsabilidad de proteger el patrimonio natural que nos rodea y quienes buscan obtener lícitamente un ingreso, prestando servicios a los paseantes, tienen la obligación de ofrecer seguridad absoluta a sus clientes.

En ello mucho ayudaría que las autoridades municipales y estatales establecieran mecanismos sencillos –y gratuitos– que permitan tener un mejor control del tránsito en la sierra, así como el asegurarse de que todas las personas que acudan al campo en estos días observen las medidas de precaución necesarias para evitar contingencias.

Concluir las vacacionas con saldo blanco es siempre una meta de las autoridades, pero debe también ser de los ciudadanos, sobre todo porque los principales beneficiados con ello somos nosotros mismos.

La pausa de Semana Santa, con independencia de las vocaciones religiosas de cada quien, es una necesidad en la tensa agenda que cada quien lleva todos los días. Habremos de proponernos que, en todos los casos, sea para mejor.

Ayudaría que las autoridades municipales y estatales establecieran mecanismos sencillos –y gratuitos– que permitan tener un mejor control del tránsito en la sierra, a donde los coahuilenses acuden a realizar actividades, como acampar.