Este 15 de mayo celebramos el Día del Maestro. A todos ellos les mando un fuerte abrazo y una gran felicitación por su vocación y trabajo complementario en la educación de los estudiantes. Este año cumplo 44 años de ser maestro en forma ininterrumpida en los niveles de secundaria, preparatoria, licenciatura y posgrado en México y en los Estados Unidos.

Ser maestro nunca ha sido sencillo y menos hoy. La sociedad, la estructura familiar y los alumnos han cambiado en sus exigencias y necesidades. La pandemia ha provocado cambios muy importantes en los estilos de vida y hábitos en escuelas, maestros, alumnos y padres. La mayoría de las escuelas han cerrado sus puertas y usan la tecnología para crear ambientes de aprendizaje en los hogares. Los maestros orientan al uso correcto de las herramientas digitales para enganchar a los estudiantes y motivarlos para continuar su aprovechamiento escolar. Los padres, especialmente, se han visto afectados en esta nueva forma de educación: Escuela en casa. Han modificado sus horarios, espacios y ambientes para que sus hijos puedan continuar con sus estudios evitando un rezago educativo. La adaptación de los muchachos ha sido determinante para enfrentar los nuevos retos de una educación a distancia.

Para nadie ha sido fácil estas nuevas formas didácticas para lograr un aprendizaje significativo y permanente en los chicos. A continuación, presento algunas reflexiones importantes ante los nuevos desafíos educativos:

1.- Utilizar la tecnología para crear una conexión con el mundo real. El mundo digital nos conecta a redes sociales, aplicaciones y realidades virtuales, sin embargo, es necesario que los maestros no olviden que el mundo real es esencial en la vida de los alumnos. Deben de tratar, en lo posible, enlazar a sus alumnos a su mundo real.

2.- Orientarlos en el uso adecuado de las herramientas digitales. Los maestros no solamente deben mostrar cómo se usan las aplicaciones o plataformas digitales sino, además asesorarlos de su utilización apropiada y advertirles de su mal uso.

3.- Establecer límites. Es muy importante indicar los riesgos cuando la tecnología se convierte en el único instrumento de aprendizaje y vida de los estudiantes.

Necesitamos redefinir la función de ser maestro hoy. En primer lugar, no debe ser un tecnólogo que puede enseñar sino debe ser un gran maestro que use la tecnología para que el alumno aprenda. En otras palabras, muchas escuelas focalizan sus esfuerzos en hacer a los maestros tecnólogos expertos en el uso de las herramientas digitales para el aprendizaje. Y esto puede provocar que centren su trabajo en usar la tecnología y no en el aprendizaje del alumno. En primer lugar, todo maestro debe ser experto en cómo sus alumnos aprenden en forma más eficiente y la tecnología se convierte en un medio para lograrlo y no en un fin.

En los últimos años, los maestros se enfrentan a un nuevo perfil de estudiantes. Las estructuras familiares y los estilos de crianza has cambiado generando una generación de estudiantes más frágiles, vulnerables y con serios problemas de salud mental como estrés, ansiedad, depresión, baja autoestima, soledad, apatía y poco sentido de vida. Los profesores deben prepararse para enfrentar estos nuevos retos y desarrollar en sus estudiantes su inteligencia emocional y ejecutiva para ayudarlos resolver muchos de sus conflictos. El maestro hoy tiene un gran desafío a nivel de instrucción y de formación integral de sus alumnos. Muchas felicidades y adelante, maestros.