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Los saltillenses en general se sienten muy orgullosos de la festividad del Día de Muertos, tanto que el 93 por ciento de las personas entrevistadas en una encuesta de VANGUARDIA aseguró que inculca la tradición a sus hijos

Los saltillenses en general se sienten muy orgullosos de la festividad del Día de Muertos, tanto que el 93 por ciento de las personas entrevistadas en una encuesta de VANGUARDIA aseguró que inculca la tradición a sus hijos.

Los saltillenses gastan en promedio 675 pesos en la compra de vestuario, pinturas para la cara, elaboración de altares, vistas al panteón, compra de flores para sus seres queridos, en la contratación de fara faras, tríos o  mariachis y en el tradicional pan de muerto.

En México, y Saltillo no es la excepción, esta fecha representa una auténtica fiesta, en la que se acostumbra visitar los panteones, llevarles flores a los difuntos y hasta los alimentos que les gustaban en vida.

Otros aprovechan para limpiar las lápidas de las tumbas y llevarles aquella música que en vida tanto disfrutaban sus seres queridos.

En otras zonas del país, especialmente al sur, se llevan a cabo rituales y ceremonias con distintos propósitos, pero con la creencia común de que el alma de los difuntos continúa su camino en el mundo de los muertos, pero donde sigue necesitando de utensilios, herramientas y alimentos.

Las actividades se llevan a cabo el día 1 de noviembre, el llamado Día de Todos los Santos, que según la tradición es cuando llegan las ánimas de los niños; y el 2 de noviembre, el Día de Muertos, que es cuando llegan los adultos.

José Reyes


José Reyes Quintero. Orgullosamente periodista de VANGUARDIA desde noviembre de 1999, aunque mi incursión en el periodismo se remonta al año de 1988, cuando inicié mi carrera en Monterrey, mi ciudad natal, donde estudié la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UANL. He cubierto desde actividades policiacas hasta deportivas, incluso sociales, siempre en el periodismo escrito.  Actualmente me especializo en temas electorales, políticos, de seguridad y legislativos. Vivo de la palabra y como tal, me esfuerzo al máximo por respetar nuestro idioma.