“La democracia se puede definir de muchas maneras, pero no hay definición que pueda excluir de sus connotados la visibilidad o transparencia del poder”
Norberto Bobbio

Las sociedades con democracias consolidadas otorgan un rol privilegiado a la transparencia; lo hacen así porque reconocen que de la correlación existente entre ambos factores depende el grado de confianza ciudadana. 

Por esa razón, desde el Inai, comisionadas y comisionados hemos hecho hincapié en que la transparencia es el vehículo idóneo para que la ciudadanía recobre la confianza hacia las autoridades, a todo nivel, en todo sentido. Pero para hacerlo debemos transitar de una “transparencia acomodaticia” que aún se sigue observando en algunas instituciones, a una transparencia sin miramientos, una transparencia anclada en la cultura y la ética de todo sujeto obligado. 

Muy a propósito, el país entero pasa por una reestructura inédita en el engranaje de los cuerpos colegiados y las legislaciones existentes en relación con la transparencia, el acceso a la información y la protección de datos personales. Ese es un buen paso indiscutiblemente, es una oportunidad de oro para recobrar la confianza de millones de ciudadanos en sus instituciones, pero desde ahora advertimos que lograr esa transparencia sin miramientos dependerá forzosamente, además de buenos planes, de una férrea e inquebrantable voluntad y sagacidad política. 

La concatenación de hechos lo hace claro: la transparencia permite al ciudadano estar informado, un ciudadano informado cuenta con las precondiciones necesarias, puede ejercer sus derechos, el ejercicio libre de los derechos es una condición indispensable de la democracia, la democracia depende de instituciones para la vigilancia y garantía de los derechos; por lo tanto, la transparencia es condición indispensable para recobrar la confianza en éstas. 

Desde otra vista: la transparencia pone en evidencia los sobornos, la corrupción, las malas prácticas y los abusos; en ese sentido, la transparencia empodera al ciudadano, le proporciona las herramientas necesarias para la denuncia, para el ejercicio fundamentado de sus derechos en las urnas, para la exigencia de la subsistencia de los valores democráticos. 

Decía la investigadora de la UNAM, Issa Luna Pla, durante la pasada Semana Nacional de Transparencia que ya no estamos en un mercado de expectativas, sino que estamos trasladándonos a un mercado de debates, de discusión de problemas reales. 

Ha llegado el momento de aceptar la condición indiscutible e inobjetable que debe tener la transparencia en nuestra sociedad democrática, cualquier indicio en contra da razón al cuestionamiento de la confianza ciudadana. 

Twitter: @XimenaPuente.