La vida merece un homenaje y más cuando la meta ha sido dedicarla a un servicio de tanto compromiso social como es el periodismo, una labor de convicción, de responsabilidad con el derecho a la información de la ciudadanía y, por tanto, hacer público lo que el poder –en sus distintas dimensiones– quisiera mantener oculto para defender intereses que tienen un carácter público, lo demás son relaciones públicas.

Sofía Adriana Noriega Morales recibió el galardón Froylan Mier Narro al mérito periodístico, en la condición post mortem; el 13 de diciembre de 2018 Sofía dejó este mundo, su vida profesional fue un ejemplo de congruencia y adhesión al periodismo crítico, de investigación y de compromiso social.

Sofía fue mi alumna en la entonces Escuela de Ciencias de la Comunicación, y posteriormente realizamos juntas trabajo profesional en la prensa y en la televisión por internet, siempre me sorprendía su chispa de creatividad, su disposición para investigar temas puntiagudos, punzantes, los que muchas veces no eran aceptados para publicar en los medios locales porque se percibía que no serían bien recibidos por la opinión pública de Saltillo.

Valientemente trató el tema de las condiciones infrahumanas en las que realizaban su trabajo las sexoservidoras de Saltillo, y la actitud omisa y negligente de las autoridades municipales para vigilar la salvaguarda del derecho al trabajo y el respeto a las garantías individuales de esas mujeres, quienes junto a sus hijos son dejadas en el abandono ya que el padrón y la cartilla de salud son un mero trámite burocrático que controla a medias esa actividad; sostenía Sofía que al tratar el tema mostró una gran calidad humana.

Igualmente entró al análisis de las reformas realizadas al Código Penal de Coahuila (Septiembre 2012), las que fueron cuestionadas como inoperantes e ilegales por prestigiados juristas de Saltillo, miembros del Foro de Abogados y el entonces presidente de la Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia en el Estado, Antonio Berchelmann Arizpe, quien las clasificó como de muy probable inaplicación.

La periodista galardonada participó en el trabajo “Equidad de Género en la Prensa Escrita de la ciudad de Saltillo”, en coautoría con la M.C. Hortensia Hernández Méndez, que se realizó mediante el monitoreo de medios y que tenía como objetivo conocer la representación de las mujeres y los hombres de la sección local en tres de los principales medios impresos de esta ciudad, desde la perspectiva cuantitativa y cualitativa con un enfoque de género.

En la ponencia se concluye que la información con perspectiva de género no se ha convertido en una tendencia general informativa, que en estas notas periodísticas los hombres aparecen predominantemente como protagonistas de los procesos políticos, sociales y económicos, y falta mucho para corregir la visión androcéntrica de nuestra cultura. La ponencia se presentó en la Red de Estudios de Género de la Región Norte, en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

Cuando teníamos los programas en televisión por internet, propiedad de Miguel Wheelock, aquello era una hora de bromas y diversión, los temas políticos daban para todo y había una crítica ácida a la demagogia y la corrupción del moreirato.

La calidad humana de Sofía era ostensible; su hija Regina cuando la conocí aún era una niña que, mientras nosotras discutíamos, ella pintaba y escribía. Ahora es una señorita y quiero dedicarle este texto en reconocimiento a su madre, que fue una gran profesionista del periodismo a pesar de que con frecuencia era víctima de censura y rechazo por parte de los políticos a los que cubría como sus fuentes.

Concluyo con un cálido reconocimiento a la familia de Sofía y al periodista Christyan Estrada Castillo, también galardonado con el Premio Froylán Mier Narro. Feliz Año Nuevo.