Destrozos. Por dentro, las casas parecen “gallineros”, según algunos de sus propietarios.
Se estanca retorno de desplazados en colonia Nuevo México, área que por años fue guarida de los Zetas en Torreón

TORREÓN, COAH.- El retorno de los desplazados por la violencia en la colonia Nuevo México de Torreón, colonia que el Programa Nacional de Prevención del Delito (Pronapred) ha exhibido como modelo de reconstrucción del tejido social en el país, se ha estancado en el último año. Decenas de casas pintadas con colores pasteles siguen luciendo vacías y muchas familias optaron por ya no regresar y mejor rentar las viviendas. Otras familias aseguran que nunca se les rehabilitó la casa por completo y que nomás fueron “maquilladas”.

 

Las propias cifras del Comité de Recolonización de la colonia Nuevo México no mienten: En 2014, 69 de 222 familias desplazadas habían regresado sus hogares. En 2015 la cifra aumentó a 81 y a la fecha son 87. 

“Sí se ha estancado un poco”, admite Antonio López, el coordinador del Comité de Recolonización de la Nuevo México que depende del Gobierno Estatal, sobre el regreso de las familias a la colonia que hace unos años era guarida de los Zetas. 

Además, muchas de las familias que hoy habitan la colonia no eran residentes cuando la guerra entre grupos criminales obligó a los habitantes a huir.

López reconoce que hay casos donde la gente prefirió rentar o inclusive han aprovechado para poner en venta la casa; otras más están prestadas. Sin embargo, el Comité no tiene ningún censo de cuántas viviendas están en estas condiciones. Antonio López calcula que son 20 de las 100 que están “rehabilitadas”. Los vecinos dicen que son más.

“Muchas familias quedaron asustadas. Muchos dueños ya no quieren regresar”, asegura Ismael, un vecino de la Nuevo México que no vivió el concierto de balazos a todas horas porque ahora es uno de los que rentan una casa en la colonia. 

Antonio López coincide que una de las razones por la que se ha estancado el regreso de los desplazados, es porque todavía existen familias que quedaron muy lastimadas. Aquí era zona de guerra: la muerte deambulaba en cada esquina, por las noches se escuchaba el grito de gente secuestrada y a todas horas podían aparecer cadáveres tirados como en rastro, cuentan quienes vivieron. La colonia terminó como terminan las ciudades en guerra: casas demolidas, con orificios de balas en los muros, infraestructura cercenada por el fuego, sin gente.

En otros casos, arguye López, las familias no han retornado porque esperan que les rehabiliten la casa al 100 por ciento. “Es difícil. Les he comentado que necesitan poner algo de su parte. Les digo que le den calorcito a la casa. La gente quiere que de plano le hagas todo a la casa. Está en chino”, añade.

Engaño. A los propietarios se les prometió que regresarían a concluir las obras; nunca volvieron.
Ya hicieron su vida
 
En un recorrido hecho por VANGUARDIA se miran viviendas pintadas con colores chillones pero con candados, sin nadie que las habite. Otras están pintadas pero por dentro sigue el alma de una obra negra. 
 
En la primera etapa fueron 75 casas supuestamente rehabilitadas y en la segunda etapa 25, que sumaron más de 12 millones de pesos en inversión. Faltan unas 100 casas apiladas en pendientes que siguen derruidas, sin ventanas ni puertas.
 
Una de las primeras casas rehabilitadas fue la de Joaquín Ríos, la número 172, según cuenta. La casa de Joaquín está sobre la única calle donde circulan coches, en la parte baja del cerro. Por fuera, la vivienda está pintada de verde y con el sello en la pared: “1ra etapa NUEVO MÉXICO”. “Pero pásele pa’ que vea que no hicieron nada”, me pide Joaquín. Abre la puerta y por dentro parece un gallinero abandonado. 
 
“Figura entre las entregadas. Firmamos una carta de compromiso para terminar y se fue la persona. Vamos a las juntas y me dicen que sí. No es que dude, ¿pero cuándo?”.
Don Joaquín asegura que también les hicieron firmar cartas de agradecimiento al Gobernador y al Presidente. “Fírmele, que al cabo yo le termino”.
 
“No me gusta que me vean la cara de tonto”, dice. “No han hecho lo que dicen que han hecho. Residentes son pocos. Son muchas casas abandonadas. Se fueron por cinco, seis años y ya tienen vida en otros lado”, platica Joaquín. 
 
“Respalda los que otros vecinos platican: la mayoría no quiere regresar a la colonia. “Ya tienen sus costumbres hechas en otro lado. Están rentando, prestando las casas”. 
Migración. Muchos de los dueños prefirieron rentar sus casas e irse a vivir a otra colonia.

Casa incompleta

Estela Aguilera vive también de renta. “Me dijeron que me viniera, que me iban a poner baño, techos”, recuerda Estela, una desplazada por la violencia. Dejó su casa de renta al oriente de la ciudad y retornó a su casa de la Nuevo México pero nunca le pusieron resumidero. “De qué sirve, a mi me dializan”, explica. 

Estela tuvo que rentar una casa en la colonia, mientras la suya ya fue oficialmente entregada en la primera etapa pero no está en condiciones de habitarla. De eso hace dos años. “Siguen muchas casas solas, otras de a tiro caídas. Hay muchas solas sin que nadie se quiera ir a vivir ahí y las andan rentando”, remarca.

— ¿Cuánto paga de renta?—
“Pago 600 pesos, otras las andan rentando en 900. Dicen que mi casa me la van a entregar bien pero no me dicen cuándo”.

— ¿Qué fue lo que le hicieron?—
“Nada más pintaron y le pusieron taza sin resumidero al baño, sin agua”. 

En su casa viven 11 personas. Estela dice que espera por la tercera etapa de rehabilitación porque ya no tiene para dónde ir. 

Antonio López, del Comité de recolonización, asegura que a muchas casas les echaron planilla, enjarres, enyesados, a algunas les pusieron puertas y a otras ventanas. “Depende de la necesidad de la casa y la familia es lo que hicieron”, asegura.

López refiere que es necesario hacer conciencia de que ya pueden regresar a sus casas quienes habitaban la colonia, pues insiste que la mayoría aún siente miedo. “Hay renuencia a que se integren al tejido social”, recalca. Aún no hay fecha para una tercera etapa.

Mentira. Aunque a nivel nacional se difundieron las obras de rescate de las decenas de casas destruidas por el crimen organizado, la verdad es que muchas de ellas sólo fueron “maquilladas”, obras en las que se invirtieron 12 millones.

El dato
La colonia Nuevo México de Torreón es exhibida como modelo de reconstrucción del tejido social en el país, luego de la guerra que desatara el crimen organizado en La Laguna.222
familias fueron desplazadas por la violencia del crimen organizado.