Hoy, Día Internacional de la Mujer, no es un día festivo para darnos regalos y recibir abrazos, al contrario, es un día para reflexionar y, sin exagerar, es un día casi de duelo nacional e internacional porque vivimos bajo nuevas amenazas a la paz y a la vida en el mundo.

Hoy el mundo femenino está en huelga, el Consejo Latino Americano de Ciencias Sociales (Clacso), conformado por investigadoras y activistas de una red social mundial en la que participan 47 países, elaboró una declaración con la que quieren hacerse presentes y acompañar las movilizaciones globales, las reflexiones y análisis elaboradas desde Latinoamérica en defensa de los derechos y la justicia para las mujeres.

La historia está hecha con el trabajo humilde e invisible de las madres que amamantan al bebé, que lavan la ropa, que barren la casa y preparan los alimentos, con el aguante y la resistencia a la violencia machista en el hogar, con la entereza para educar día a día a sus hijos, a pesar de que esa tradición se vaya desdibujando (VANGUARDIA 7 marzo 2017), principalmente por la falta de contribución varonil, pues todavía es muy ajena a estas tareas.

No son las estrellas de cine y de teatro las que han iniciado y luchado solas por los derechos de las mujeres, ellas se han hecho visibles recientemente, pero han sido las trabajadoras de la industria y el hogar, las líderes políticas y académicas y las feministas quienes han estado al frente de esta defensa revolucionaria. 

Tuvimos a una Leona Vicario (qué nombre tan adecuado, porque eso era, una leona en la defensa por el amor a su País, primera periodista mexicana, 1789-1842), admirable constructora de la Independencia de México. También estuvo Josefa Ortiz de Domínguez, igual, insurgente de la Independencia, su presencia fue un hito para la transformación de nuestro México, pero en estas páginas no caben todos los nombres de las mujeres cuya lucha ha contribuido a visibilizar la opresión del patriarcado y la injusticia contra las mujeres en este País.

Enfrentamos ahora al poder segregacionista y racista de la derecha internacional que pretende separar a las madres inmigrantes de sus hijos al deportarlas a sus países de origen.
Ahora los movimientos femeninos debaten en torno a la deshumanización y la cosificación de las mujeres, que se expresan en el sistema patriarcal, capitalista y neoliberal, por ello se convoca a promover estas iniciativas: 1. Ni una menos: alto al brutal incremento de los feminicidios. 2. Nosotras Paramos, convocado para denunciar las desigualdades denunciando la explotación del capital y la precarización de la situación laboral de las mujeres, con una brecha salarial del 27 por ciento en relación a los salarios de los hombres; la desigual distribución de las tareas domésticas; las muertes por abortos clandestinos y la necesidad de una legislación que contemple la libertad para decidir sobre nuestros cuerpos; las violencias ejercidas contra niñas, lesbianas, travestis; la violencia doméstica y las desapariciones de cientos de miles por trata.

En México, las mujeres tenemos menos acceso a la educación, a pesar de tener el mejor índice terminal de estudios. El número de propiedades que tienen las mujeres en el País no son comparables a la de los hombres. Somos las que más horas dedicamos al trabajo no remunerado. El salario que recibimos es menor que el de los hombres, estas son las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Lo que se busca al conmemorar el Día Internacional de la Mujer es hacer visible esta situación y presionar a las y los tomadores de decisiones, así como a la sociedad misma, para impulsar medidas que ayuden a disminuir la brecha de desigualdad entre mujeres y hombres.

Realmente suena a humor negro que el Ejecutivo Estatal, Rubén Moreira, haya sido reconocido por el Departamento de Estado de EU por su labor a favor de los derechos humanos de los desaparecidos cuando lo que sí aparece cada vez más son fosas clandestinas con todavía incontables restos humanos. Pregunten a Fundec si avalan ese reconocimiento.