Si hemos de tomar las enseñanzas de la Biblia, en especial el Antiguo Testamento (Génesis, Éxodo, Levítico y Números), es decir, la Torá de nuestros hermanos judíos, ese Moisés, como líder de los hebreos fue un sabio. Hizo milagros, al parecer más que el mismo Jesús. Hablaba con el Gran Dios, trajo consigo las tablas de los Mandamientos (sabía leer y escribir, pues. Él las redactó, nadie más, por eso se fue solo al Monte) para poner orden entre los sublevados que ya eran legión, pero desgraciadamente no pudo ver la tierra prometida. ¿Por qué? Luego lo exploraremos en otro lugar, específicamente en la tertulia sabatina de “Café Montaigne” en este mismo espacio. Lo que hoy quiero llamar su atención es sobre lo siguiente: el buen líder Moisés trajo al pueblo hebrero luego de liberarlo de la esclavitud en Egipto, vagando en círculos en el desierto por 40 años más o menos. Cuarenta años de miserias y un fin trágico parea el héroe Moisés. El desmadre empezó por los estómagos de los hebreos. Anhelaban las especias y la cocina de Egipto. Al menos se contabilizan diez revueltas en contra de Dios, los líderes, la familia de Moisés y, al final, Moisés mismo.

Hay una parte que de tan trágica siempre me causa hilaridad, me da risa; el buen Moisés se queja directamente con Dios y de plano le espeta: “¿Qué haré con este pueblo? De aquí a un poco me apedrearán”. (Éxodo 17:4). Lo anterior y no otra cosa viene a mi escasa materia gris para contextualizar el terrible drama que vive México desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia. Es un líder que prometió milagros. No los cumple, aunque pida ayuda de los hermanos cristianos. ¿Es necesario entonces que traiga a la vuelta y vuelta al país por dos o tres generaciones para que estos mueran, como los viejos hebreos en el desierto, y un nueva generación nazca y crezca impoluta y sin pecado original de maldad y violencia extrema?

No hay plan de seguridad. No hay estrategia. Nada. Todo es puro pedo, puro desmadre mediático de AMLO y sus claques. Hay improvisación, no estrategias ni ideas. Herido en su ego y con las flechas soportadas en su pecho en los largos pasillos del poder, AMLO camina sólo en el desierto y predica, como Juan el Bautista, ante la nada. Ya nadie le cree. Si ya le habían caído a palos en la prensa mundial por la toma de Culiacán donde las fuerzas del orden se replegaron ante el poderío de los narcotraficantes, el lunes 4 de noviembre se soltó un nuevo infierno: la prensa mundial dio amplia cobertura a la masacre de parte de la familia LeBaron, una familia de mormones con doble nacionalidad: norteamericana y mexicana. De plano, The Wall Street Journal dijo que los cárteles mexicanos tenían sometido al gobierno de AMLO. Los ingleses fueron más cabrones, The Guardian Weekley dedicó la portada de su análisis a México con la siguiente cabeza: “Cien muertos al día”. Tienen razón. Esto es México, esto es el país de AMLO, su república “amorosa” y perfecta que sólo existe en sus locos desvaríos.

ESQUINA-BAJAN

Mientras el País arde, AMLO practica la liga menor de la avaricia: el ahorro. ¿Ahorro para qué, cuando los niños con cáncer se calcinan en su dolor y llevando con ellos a sus padres? Para Coahuila, migajas de presupuesto. Ahora bien, todo es culpa de AMLO o vamos a seguir culpando su herencia negra del pasado (gobiernos de Felipe Calderón, Vicente Fox y Enrique Peña Nieto). Sin duda, sí heredó todo lo malo y pernicioso, pero no hay cambio al día de hoy en su gestión, se la pasa llorando ante cámaras y micrófonos, culpando al pasado y no atacando los problemas que necesitan urgente atención.

¿Su estrategia de dejar hacer, dejar pasar es ideal y buena? No. Ya se ha planteado y practicado un poco y no, no ha dado éxito. Su retórica y planteamientos no se pueden realizar, al menos hoy. ¿Es necesario entonces que mueran generaciones, hartos mexicanos por al menos 40 años, como en tiempos de Moisés, para que nazca y se eduque una nueva generación de mexicanos educados en el respeto y valores humanos? No lo sé. Pero, una cosa es cierta, todo falla en el País con AMLO como Presidente de Morena (no de los mexicanos). Todo falla, todo es hecho sobre las rodillas y no hay programas ni planeación de largo aliento. ¿Cómo combatir a los ejércitos de malhechores armados hasta los dientes? Tampoco lo sé, no soy experto en seguridad, pero sí tengo esta idea bien plantada: nada funciona con AMLO, ni la salud, ni la educación (entregada de nuevo a Elba Esther Gordillo y sus sátrapas), ni la economía, ni la cultura deportiva, ni el apoyo a la cultura… menos eso tan delicado llamado seguridad.

Una investigación de Mexicanos contra la Corrupción da los siguientes datos espeluznantes: en los sexenios de Felipe Calderón y Peña Nieto se detuvieron a 233 presuntos narcotraficantes, de los más buscados. Sí, se detuvieron, pero sólo condenaron a… 13 de ellos. Para no caer en estos yerros de justicia, AMLO mandó soltar en el mismo momento a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín “el Chapo” Guzmán. Y usted lo sabe, AMLO está desbaratando todos los poderes si no le tributan abyección: el Poder Judicial está ya casi bajo su égida. Entre el fuego cruzado de todo mundo, el Poder Judicial, los jueces, ministerios públicos, investigadores, todos muestran ya las huellas de la batalla. “Abrazos y no balazos”, espetó una y otra vez el crucificado de Macuspana para poner en claro que su estrategia pararía la “carnicería” dejada por Calderón y Peña Nieto. Más de 30 mil asesinatos al día de hoy en su gestión, retan acusadores de que su “plan” es un fiasco.

LETRAS MINÚSCULAS

“Estamos hartos de abrazos y no balazos”, dijo en el sepelio de la familia LeBaron, Kendra Lee Miller, de 27 años. Por lo cual, buscaría que se porten armas aquí en México, como en Estados Unidos…