Abundio Novello
Justo como lo habíamos anticipado en nuestra columna anterior el lunes pasado inició la más reciente versión de "Corona de lágrimas", en sustitución de "Un refugio para el amor".
Justo como lo habíamos anticipado en nuestra columna anterior el lunes pasado inició la más reciente versión de "Corona de lágrimas", en sustitución de "Un refugio para el amor".

Hasta el momento de escribir estas líneas, a diferencia de otras ocasiones, Televisa se ha reservado los índices de audiencia de la primera semana de transmisiones del serial protagonizado por la actriz Victoria Ruffo y eso parece que no es una muy buena señal, quizás mucho tenga qué ver lo que decíamos en el espacio pasado de que poco le creemos que sea una señora de tan pocos recursos económicos que no puede pagarse un par de lentes para trabajar pero sí lucir impecable.

Eso por un lado, porque por otro están los personajes de las familias pudientes de la trama, que fuimos conociendo el resto de la semana, entre los que encontramos a Ernesto Laguardia y a Lola Merino, volviendo a hacer pareja, pero ahora ya de mediana edad.

Lo malo aquí es que pareciera que el regreso en plan estelar de Laguardia como ese primer actor que anuncian, se quedó corto en su primera aparición en "Corona de lágrimas", en el capítulo del viernes pasado, como un padre megalómano más sublimado por la música clásica, que por la guapísima esposa que tiene al lado. para luego andarse escondiendo de ella para hablar con su amante.

Lo malo con Laguardia es que, a pesar de haber tenido el privilegio de haber sido dirigido en el cine por maestros que van del norteamericano David Lynch o Arturo Ripstein, está tan viciado por la conducción de tantos años, que al menos en este primer capítulo no llegó a convencer ni a su sombra de otros años.

Caso contrario el de Lola Merino, quien además de lucir muy bien físicamente, a nivel histriónico está más natural que el sobreactuado Laguardia, quizás porque a diferencia de él, al no verse valorada en un momento dado en la empresa donde se inició, emigró a TV Azteca a formar parte de exitosas telenovelas como "Marea brava", de 1999, donde hizo su debut en el género el hoy cotizado galán de Televisa David Zepeda; 0 "La calle de las novias", del año 2000, la primera que protagonizaron para aquella televisora la muy agraciada pareja que formaron Silvia Navarro y Sergio Basañez, antes de regresar en 2009 a Televisa, primero en la telenovela de Pedro Damián "Verano de amor", donde lo más atractivo de la trama fue ella teniendo un amorío adolescente con el entonces también debutante joven actor sinaloenese, Pablo Lyle, y después en "Corazón salvaje" (2009-2010). A ver cómo siguen.

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