El País
Pellegrini asegura que toda la plantilla se está poniendo a punto, no sólo el portugués. 'Cristiano se ha visto sometido a un cambio de fútbol y país. Eso requiere un poco más de tiempo para adaptarse', explicó el chileno, quien insiste en que no quiere fijarse objetivos a largo plazo y admite tener suficientes alternativas.
Madrid, España.- A seis días de la Liga, Manuel Pellegrini asegura que en el Real Madrid no hay titulares ni suplentes. Pero en su once de gala no estaban Granero, ni Robben, ni Guti ni Higuaín (tampoco el lesionado Sergio Ramos). Pero sí estaban Raúl, el eterno capitán, y los fichajes mediáticos de Florentino Pérez. El mejor, sin embargo, fue uno del curso pasado: Lass.

Cristiano, quizá por su afán de agradar al público con gestos técnicos y taconazos fuera del área, no acaba de encontrarse. Al ex del Manchester United se le ve estancado, sin su habitual capacidad de desborde. Jorge Valdano lo reconoció: 'No está a punto físicamente y es un jugador que necesita sentirse desequilibrante para funcionar'.

Pellegrini asegura que toda la plantilla se está poniendo a punto, no sólo el portugués. 'Cristiano se ha visto sometido a un cambio de fútbol y país. Eso requiere un poco más de tiempo para adaptarse', explicó el chileno, quien insiste en que no quiere fijarse objetivos a largo plazo y admite tener suficientes alternativas.

 'Aún falta algún ajuste'

'No hay objetivos prefijados. Estamos armando un equipo que va a intentar siempre buscar el campo contrario. Hemos tenido una pretemporada muy positiva y adoptado una mecánica de juego distinta', analizó Pellegrini; 'eso nos permite estar bastante sólidos defensivamente y tener mucha fuerza ofensiva. Tenemos más la pelota en el terreno rival. Eso es una ventaja técnica que marca las diferencia'. 'Hay algún ajuste por hacer, máxime cuando se cambia una dinámica de juego. Pero ojalá siga habiendo desajustes con cuatro goles por partido', añadió.

En una noche de fiesta, Van Nistelrooy y Diarra volvieron a jugar diez y nueve meses después respectivamente. Al holandés el público le dedicó una ovación en cuanto sacó la cabeza del banquillo. Y otra al salir al campo. '¡Qué momento! Ha sido muy fuerte. Me he emocionado mucho. La reacción de la afición me ha dejado sin palabras', contó Van Nistelrooy. 'Sólo trabajaba para recuperarme y empezar desde abajo. No pensaba en si la afición se había olvidado de mí. No tengo palabras para explicar lo de esta noche. Lo peor de todo ha sido no poder correr durante seis meses. Estaba encerrado en el gimnasio durante cuatro horas diarias. No sé cuántos kilos y kilos de hierro levanté', bromeó el delantero antes de despedirse de la zona mixta.