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El Universal
El registro del gasto total de agua en la realización de un producto o servicio es vital para la correcta gestión del vital líquido
En un baño de tina la vida parece renacer, el único problema es que consumimos alrededor de 150 litros de agua y en un baño en regadera de cinco minutos gastamos 50 litros menos, sin embargo en nuestra vida cotidiana hay cosas donde el agua se filtra más rápidamente y no lo percibimos.

Cuando compramos una playera de algodón estamos consumiendo de golpe alrededor de 2 mil 500 litros de agua, el gasto de nuestro baño regular durante un mes.

La huella hídrica es un indicador mundial de la cantidad de agua dulce directa o indirecta que se utiliza en la producción de determinado producto o servicio.

Este concepto fue introducido por los investigadores Arjen Y. Hoekstra y A. K. Chapagain del Instituto para la Educación sobre el Agua de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO-IHE).

La huella hídrica hoy se ha convertido en una herramienta fundamental para la concientización mundial del gasto real del agua. Según cifras de la ONU, se estima que para el 2050 la población mundial sobrepasará los nueve millones de habitantes.

La correcta gestión del agua cada vez cobra más importancia como la columna vertebral de esta población futura que para sobrevivir probablemente tendrá que pelear por el más preciado líquido.

Para Hoekstra temas como la escasez o contaminación del agua pueden ser entendidos y abordados de mejor forma considerando la producción y cadenas de distribución en su totalidad.

La importancia de considerar el gasto de agua virtual radica en que puede ayudar a racionalizar la producción en relación al gasto hídrico. Por ejemplo, un país con poca agua debería disminuir la producción de productos que requieran grandes cantidades del vital líquido, como el café, por ejemplo, y adquirirlos de países con abundancia de este elemento. Esto lo llevará al ahorro hídrico y a bajar costos de producción en sus productos.

The Water Footprint Network, una organización sin fines de lucro cuya misión es promover un uso más sustentable del agua expone varios ejemplos sobre cifras globa les de la huella hídrica, por ejemplo sólo cerca de 7% de la huella hídrica de China proviene del exterior del país, mientras que en Japón la cifra crece a 65%.

El consumo per cápita de agua virtual contenido en nuestra dieta cotidiana varía según el tipo de alimentos, desde un metro cúbico al día para una dieta de supervivencia, hasta más de cinco metros para una dieta a base de carne como la de nuestro vecino país del norte.

Gota a gota

Hace un par de años el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) presentó el estudio "Huella Hídrica en México en el contexto de Norteamérica" con datos sobre el agua virtual y sus implicaciones en los procesos de producción y consumo de nuestro país.

Según este informe México importa poco más de la mitad de su comida. 58% de la huella hídrica que consumimos es de producción interna. En total, el sector agropecuario representa 91% de la huella hídrica, mientras que el consumo doméstico e industrial es responsable del nueve restante.

Lo anterior significa que tenemos un gran consumo de la llamada agua azul y agua verde. La que proviene respectivamente de los cuerpos de agua superficial y subterráneos, así como del agua de lluvia.

Las metas relacionadas con el control del agua en la agricultura varían de una región a otra conforme a las condiciones socioeconómicas y agroclimáticas de las geografías particulares, es por eso que las cifras sobre la huella hídrica de un producto tienen considerables variantes de un país a otro.

Esto plantea un interesante reto para las prácticas de cultivo en cada país, en donde es necesario reconocer las flaquezas de cada sistema de cultivo para aprovechar al máximo el vital líquido. Por ejemplo, según datos de WWF, para producir un kilo de jitomate en nuestro país se emplea un poco más del doble de agua que en Estados Unidos.

La FAO recomienda promover entre los productores aquellos procesos que hagan más eficiente el gasto del agua en regiones que así lo ameriten, como la utilización del sistema de labranza de conservación, como se le llama a la producción que cosecha agua de lluvia, así como instalación de sistemas de riego, como el goteo parcelario.

Existen algunos tipos de cultivos, como el de algodón, que utilizan mucha agua, sin embargo es el material textil más utilizado en el mundo. Un cálculo global de The Water Footprint Network estima que se utilizan alrededor de 10 mil litros de agua para la producción de un kilo de algodón.

Por esta razón diferentes compañías de la industria de la indumentaria están intentando disminuir su huella hídrica mediante diferentes estrategias.

La marca H&M se ha puesto como meta que para el 2020 todo su algodón debe provenir de fuentes más sostenibles, como el algodón orgánico o el reciclado. Esta firma es miembro activo de Better Cotton Initiative (BCI), un programa que promueve el desarrollo de prácticas agrícolas más sustentables, con la garantía de menos utilización de agua y productos químicos en sus productos. ¿Esta es una simple estrategia de marketing o un verdadero compromiso con el medio ambiente? Probablemente ambos.

El doctor Luis Marín Stillman, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, señala que cada vez las empresas estás siguiendo modelos más funcionales de sustentabilidad por la simple y sencilla razón de que eso también significa un ahorro económico y una supervivencia a futuro de su empresa. Agrega que en muchos países de Europa ya se empieza a incluir información sobre la huella hídrica en las etiquetas de los productos.

Esta es una forma de ayudar a promover la información sobre el consumo hídrico real que puede tener igual o mayor impacto que la más publicitada huella de carbono. Finalmente la apropiada gestión del agua, más allá de la abundancia del elemento, será la que marque la diferencia.

Viaje al fondo de la tierra

Luis Marín Stillman, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, señala que de acuerdo con datos oficiales 70 millones de mexicanos dependemos del agua subterránea como fuente de abastecimiento.

"Como punto de comparación en EU hay más de 10 mil hidrogeólogos. Afortunadamente, en este sentido, ya hay algunos programas de posgrado donde la gente se puede preparar en este campo", agrega y cita el Posgrado en Ciencias de la Tierra de la UNAM y la maestría en Gestión del Agua de la Unidad de Ciencias del Agua del Centro de Investigación Científica de Yucatán (UCIA-CICY), centro operado por el CONACYT.

"Uno pensaría que debido a la importancia que tiene este recurso en nuestro país habría muchos hidrogeólogos, sin embargo no es el caso. Hay menos de 50 especialistas con estudios de posgrado en esta área en México", señala el investigador puntualizando que una de las formas indispensables para contribuir a desarrollar estrategias definitivas para el correcto uso del agua es la especialización, en este caso, de gente dedicada al aprovechamiento y estudio del agua subterránea.

"A otro nivel, un grupo multidisciplinario de especialistas en el tema del agua, tanto del sector gobierno, academia y sociedad civil están desarrollando un proyecto muy interesante: la Universidad Virtual del Agua. Esta es una plataforma que busca mejorar el conocimiento del agua a través de temas muy específicos, como la huella hídrica", señala y finaliza diciendo que estos son esfuerzos importante para tratar de combatir el analfabetismo hídrico.

Berenice González Durand/ El Universal