Notimex
Cd. de México.- El tenor mexicano José Mojica, cuya galantería y voz que lo convirtieron en una de las principales estrellas cinematográficas los años 30 y 40, y quien años después decidió ordenarse como sacerdote, cumpliría este viernes 112 años.
El actor y cantante de ópera, quien alcanzó fama internacional, José Francisco de Guadalupe, su nombre verdadero, nació el 14 de septiembre de 1895 en San Gabriel, Jalisco, y tras la muerte de su padre acompañó a su madre hasta la Ciudad de México, donde realizó estudios en el Colegio Saint Marie y en la Academia de San Carlos.

Luego se matriculó en la Escuela Nacional de Agricultura; sin embargo, su preparación no llegó a su fin debido a que el colegio fue cerrado a consecuencia del movimiento revolucionario.

Este paréntesis le sirvió para descubrir una de sus vocaciones: la ópera. En el aula del maestro José Eduardo Pierson tomó clases de canto al mismo tiempo que en el Conservatorio Nacional de Música.

Asimismo, años después, no obstante haber destacado en el papel de galán y conquistado al público de su época, ello no le impidió ordenarse como sacerdote en 1942, en Lima, Perú, donde murió el 20 de septiembre de 1974.

Luego de varios ensayos pudo mostrar su arte y talento el 5 de octubre de 1916, cuando debutó como tenor en el Teatro Arbeu con "El barbero de Sevilla".

Pero su ambición no quedó ahí, ya que su anhelo era triunfar también en Estados Unidos. Por esta razón viajó a Nueva York, en donde a la par de realizar audiciones tuvo que trabajar como lavaplatos en un restaurante para poder subsistir.

Tiempo después se le presentó una oportunidad en una compañía de ópera que le dio papeles secundarios.

Gracias al tenor italiano Enrico Caruso, quien lo escuchó cantar, pudo iniciar una nueva vida en ese medio, ya que lo recomendó en la Compañía de Opera de Chicago.

Mojica completó su formación con clases de canto, danza, idiomas y actividades deportivas: gimnasia e hipismo.

Con el paso del tiempo se convirtió en un actor de moda y fue así como trabajó en el Metropolitan Opera House. Cuando cantó a lado de Mary Garden "Pelleas et Melisande", de Claude Debussy, saltó a la fama de manera más espectacular.

Actuó después en la gran ópera al lado de Amelita Galli-Cursi, Mrtinelli, Lilly Pons y otras notables figuras.

Posteriormente fue contratado en exclusiva por la firma Edison, con la que grabó numerosos discos de varias obras operísticas y música tradicional mexicana. El interpretar de manera frecuente estos géneros dio a Mojica celebridad y nuevas oportunidades artísticas.

En 1930 comenzó su incursión en el cine hablado y fue precisamente en Hollywood donde obtuvo un papel. La película en la que debutó fue "El precio de un beso", de James Tinling y Marcel Silver.

Sin embargo, sus mejores películas fueron "El rey de los gitanos" (1932); "La cruz y la espada" (1937) y "El capitán aventurero" (1938), estas últimas realizadas en México.

Encasillado en el papel de galán cantante, José Mojica deleitó al público de la época, adelantándose de ese modo a estrellas estadunidenses como Nelson Eddy o Howard Keel.

De las películas que rodó en Los Angeles se recuerdan:"Cuando el amor ríe" (1930), de David Howard y William J. Scully; "Hay que casar al príncipe" (1931), de Lewis Seiler; "La ley del harem" (1931), de Seiler; "El caballero de la noche" (1932), de James Tinling; "El rey de los gitanos" (1933), de Frank Strayer, y "La cruz y la espada" (1933), de Frank Strayer.

Después de vivir ese periodo en Estados Unidos, el tenor volvió a México para rodar "El capitán aventurero" (1938), de Arcady Boytler, que fue una adaptación de la pieza "Don Gil de Alcalá", de Manuel Penella.

Asimismo participó en la cinta de éxito "La canción del milagro" (1939), de Rolando Aguilar. En 1942 viajó a Buenos Aires, Argentina, en donde protagonizó "Melodía de América", de Eduardo Morera; en este filme es significativa su interpretación del bolero "Solamente una vez", de Agustín Lara.

Ese mismo año su vida dio un cambio sustancial: Mojica ingresó al Seminario Franciscano del Cuzco, en Perú, y adoptó el nombre de Fray José Francisco de Guadalupe. En 1947 confirmando su anhelo religioso se ordenó sacerdote en el Templo Máximo de San Francisco de Jesús, en la ciudad de Lima.

Sin embargo, dicho acontecimiento no supuso el final de su trayectoria artística, toda vez que con el objetivo de reunir fondos para la fundación de un seminario en Arequipa, recorrió Iberoamérica dando conciertos y protagonizando espacios radiofónicos.

Llegó a participar en una película española "El pórtico de la Gloria" (1953), producida por Cesáreo González y dirigida por Rafael J. Salvia, quien además escribió el guión inspirado en un argumento del propio sacerdote.

Un singular cancionero animó la citada película, en la que ahora el sacerdote Mojica interpretaba composiciones de Leopoldo de la Rosa, Agustín Lara y Ricardo Palmerín.

El Instituto Nacional de Bellas Artes le rindió un homenaje en 1969 con motivo de sus 50 años como cantante, y esa ocasión fue la última que estuvo en México.

Tras una vida dedicada a la música y la actuación, fray José Francisco de Guadalupe murió en Lima, Perú, días después de haber cumplido 79 años.