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El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, reafirmó hoy el compromiso de su país con la seguridad de Israel en un discurso ante el Parlamento en Jerusalén, en el que dijo que también los palestinos tendrán un Estado.
"Han creado ustedes una gran democracia que perdurará eternamente. Siempre podrán contar con que Estados Unidos estará ahí con ustedes", aseguró Bush ante una sala repleta.

Sin embargo, el discurso de Bush, al igual que el del primer ministro de Israel, Ehud Olmert, quien habló de la paz con los palestinos, provocó que varios diputados nacionalistas israelíes y dos árabes -aunque por razones distintas- salieran del recinto.

Los disputados árabes abandonaron la sala en el momento en que el mandatario estadunidense deseó a los israelíes en hebreo un "feliz día de independencia", en medio de los aplausos y ovaciones de los diputados y de los más de 100 invitados al acto.

Otro momento en que Bush fue ovacionado se produjo cuando declaró que "Massada no caerá dos veces", una analogía histórica de gran significado para los israelíes.

La última vez que cayó la fortaleza de Massada, ubicada en el desierto de Judea, los israelíes salieron a un destierro de casi dos mil años, al que puso fin la creación del Estado de Israel en 1948.

"Hoy he visitado el lugar donde sus soldados juran que `Massada' no caerá dos veces, y yo les aseguro que Massada no volverá a caer porque Estados Unidos estará al lado (de Israel)", indicó el presidente.

La fortaleza de Massada representa el símbolo más importante en la resistencia israelí porque allí se fortificaron durante tres años más de mil judíos en el siglo I, cuando se alzaron contra Roma y prefirieron suicidarse antes de caer en sus manos.

El gobernante estadunidense se encuentra en Israel desde la víspera para conmemorar el 60 aniversario de la fundación del Estado israelí y su discurso en el Parlamento fue una muestra de expresión de la alianza entre los dos países.

"Estoy orgulloso de que Estados Unidos sea el mejor amigo y aliado de Israel", sostuvo Bush al reiterar que este país no afrontará sus amenazas en solitario.

El mandatario se refirió en particular a Irán y a otros grupos extremistas como Hezbollah (Partido de Dios), el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), la guerrilla libanesa y la red Al Qaeda.

En el acto, que comenzó con el izamiento de la bandera estadunidense en el Parlamento israelí y los himnos nacionales de los dos países, Bush rechazó asimismo los argumentos de que la alianza con Israel suponga un lastre para la comunidad internacional.

"Algunos sugieren que si Estados Unidos rompiera sus relaciones con Israel todos los problemas en Medio Oriente desaparecerían, pero ese es un argumento desgastado de la propaganda de nuestros enemigos", aseveró.

En una alusión directa a Irán, país al que se ha acusado de buscar el desarrollo de armas atómicas, Bush aseguró que Estados Unidos "está con ustedes en la oposición a que Irán tenga armas nucleares".

Irán fue el centro de la mayoría de los discursos israelíes en los últimos tres días de actos oficiales, en los que Jerusalén expresó su preocupación frente a declaraciones como las realizadas por el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad de "borrar a Israel del mapa".

Olmert, que esta noche tendrá una cena privada con Bush, pidió en su discurso que el mundo "imponga sanciones más efectivas a Irán" y a la vez exhortó a no descartar ninguna alternativa en caso de que ese país desarrollara bombas atómicas.

El primer ministro israelí también se refirió al proceso de paz con los palestinos y afirmó que "esta cámara pasará un acuerdo de paz con ellos por mayoría", lo que provocó la salida de dos diputados de uno de los partidos radicales israelíes.

En el recinto legislativo estuvieron además la esposa del presidente estadunidense, Laura Bush, y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice.

George y Laura Bush abandonarán Israel mañana después de un encuentro con jóvenes israelíes en el Museo de las Tierras de la Biblia, y tras un acto de despedida en el aeropuerto.