Washington, EU.- Estados Unidos, la economía más rica del mundo, celebra hoy el Día Mundial de la Alimentación sumido en la ironía de que millones de sus ciudadanos viven en la pobreza y carecen de los recursos para dejar atrás esa situación.
Como cada 16 de octubre, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) celebra este año el Día Mundial de la Alimentación, centrado en el cumplimiento del derecho a la misma.

Ese derecho, sin embargo, no lo disfrutan todos, ni siquiera en EU donde, a pesar de que las cosas mejoran lentamente, el último informe del Censo indica que, en 2006, el número oficial de pobres es aún de 36,5 millones de personas.

"Es una situación contradictoria. EEUU es de los países más ricos del mundo pero también uno en los que reside un mayor número de personas cuyos ingresos no alcanzan el umbral de la pobreza", dijo a Efe Heidi Shierholz, economista del Instituto para Política Económica (EPI, en inglés) de Washington.

Claro está que hablar de "pobres" en EU poco tiene que ver con lo que quiere decir "pobre" en países como Haití o Níger.

El Gobierno federal sitúa el umbral de la necesidad en unos ingresos anuales de 20.650 dólares para una familia de cuatro personas y de 13.690 dólares para una familia de dos.

Shierholz apuntó una causa fundamental para entender esta situación en el país: "El crecimiento de la productividad, algo que tiene consecuencias en la economía global y en el número de bienes y servicios producidos, aumenta drásticamente en EU, pero lo que no suben son los sueldos de los trabajadores, que deberían igualar ese incremento", argumentó.

De esta manera, "muchos no logran sacar beneficios de la eficiencia que están ayudando a construir", añadió.

El último índice de pobreza humana, publicado en 2006 y realizado por la Organización de las Naciones Unidas, estaba liderado por Suecia como país con menor porcentaje de población pobre, mientras que Estados Unidos aparecía en el decimosexto lugar.

Jennifer Stapleton, portavoz de la organización humanitaria estadounidense "Bread for the World" (Pan para el Mundo), apuntó que "no es un problema de escasez de comida ni de riqueza económica, sólo habría que fortalecer el Programa Nacional de Nutrición y hacer un mayor énfasis en poner en marcha iniciativas que saquen de la pobreza a quienes la sufren".

Además recordó que el 17 por ciento de la población estadounidense reside en áreas rurales, que ocupan el 75 por ciento de la extensión del país y en las que la población posee menos oportunidades de trabajo, peores salarios y mayores periodos de desempleo.

Allí, el índice de pobreza se sitúa en un 14,5 por ciento de la población, según los datos de 2005, una cifra muy superior a la de las áreas metropolitanas.

59 años después de la proclamación de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el derecho a la alimentación todavía no es una realidad para 854 millones de personas en el mundo.

Pero el contexto estadounidense no deja de resultar sorprendente.

En 2001 y según la revista Forbes, las cuatrocientas personas más ricas de Estados Unidos poseían activos por valor de mil millones de dólares, una cantidad tres veces superior al ingreso anual aglutinado de treinta millones de pobres.

Mauricio Rosales, especialista en programas de capacitación dentro de la sección del Derecho a la Alimentación de la FAO, indicó a Efe los aspectos que varios gobiernos deberían tener en cuenta para soliviantar la situación en el mundo.

Se trata, explicó, de "poner en marcha una estrategia de seguridad alimentaria dirigida a los más vulnerables; crear un marco legal con leyes específicas que fundamenten el derecho a la alimentación y crear mecanismos de recurso que sirvan para elevar las quejas de que quienes piensen que su derecho está siendo vulnerado".