Virginia Bautista/Excélsior
Con un presupuesto de un millón 400 mil pesos, el Cenart ha programado en sus espacios diversos conciertos, espectáculos de danza y tango, exposiciones y actividades infantiles, en las que destaca la participación del director de orquesta Enrique Diemecke, el flautista Horacio Franco, el bandoneonista César Olguín, el músico Francisco Barrios El Mastuerzo y el barítono Jorge Lagunes.
México, D.F. .- La creación de una "plataforma" que vincule al Centro Nacional de las Artes (Cenart) con sus similares de Guanajuato, Veracruz, Baja California, Oaxaca, Michoacán, San Luis Potosí y Sinaloa, y les permita compartir "experiencias, programas de estudios y grupos artísticos", es uno de los proyectos "más ambiciosos" que se echarán a andar en 2010.

Roberto Vázquez, director del Cenart, adelantó la propuesta, una de las cuales caracterizará su gestión, que arrancó hace tres meses, al final de la presentación de las actividades con las que el organismo federal festejará, del 23 al 29 de noviembre, sus 15 años de vida.

Con un presupuesto de un millón 400 mil pesos, el Cenart ha programado en sus espacios diversos conciertos, espectáculos de danza y tango, exposiciones y actividades infantiles, en las que destaca la participación del director de orquesta Enrique Diemecke, el flautista Horacio Franco, el bandoneonista César Olguín, el músico Francisco Barrios El Mastuerzo y el barítono Jorge Lagunes.

Esta "oportunidad" de que los estudiantes de las escuelas superiores de arte que alberga el Cenart se acerquen a las producciones artísticas ha sido, afirmó, una de las principales aportaciones de la llamada Universidad de las Artes, creada el 24 de noviembre de 1994.

"Ha vinculado la investigación a la educación artística, que antes estaban totalmente separadas. Ha acercado a los estudiantes a la vida profesional. Al ser una institución que impulsa el arte, los alumnos pueden conocer de cerca las grandes producciones en las diferentes disciplinas", mencionó.

El ex secretario de Cultura de San Luis Potosí señaló que a tres lustros de su creación, a pesar de la polémica por su apertura apresurada y por no tener todos los espacios adecuados para las escuelas, el Cenart se ha erigido como un espacio "de convergencia y abierto", con un millón de visitantes al año.

Horacio Franco añadió, por su parte, que desde el momento en que fue la sede de las escuelas de arte más importante del país, incluyó un proyecto educativo.

"Eso es fundamental. Aunque pareciera un elefante blanco, aunque estuvo hecho con la premura de la biblioteca José Vasconcelos, sí ha tenido una función artística y social. El resultado no lo salvan los políticos, sino la sociedad", agregó.