Redacción
Según un nuevo estudio, la abundante diversidad de características dentro de las especies, probablemente ayudó a impulsar la proliferación y evolución de una criatura de apariencia extraña que emergió de una explosión de vida sin precedentes en la Tierra hace más de 500 millones de años.
Desde un punto de vista evolutivo, cuanto más variable es una especie, mayor es la cantidad de materia prima de que dispone la selección natural para trabajar.

Los paleontólogos han sospechado durante décadas que las especies altamente variables evolucionaban más rápido que otras. Varios estudios se han acercado al tema, pero éste es el primero en documentarlo de manera convincente en un grupo.

El paleontólogo Mark Webster, profesor de Ciencias Geofísicas de la Universidad de Chicago, analizó 982 especies de trilobites, parientes ancestrales de las arañas y de los cangrejos cacerola (Limulus polyphemus), también conocidos como cangrejos herradura.

Los trilobites, que ya llevan extintos unos 250 millones de años, fueron en su mejor época las criaturas más comunes en los océanos del mundo. Los trilobites variaban en tamaños desde los casi microscópicos hasta los de más de 30 centímetros de largo, aunque la mayor parte de las 17.000 especies conocidas medían de dos a diez centímetros.

Los trilobites estaban entre las criaturas que emergieron hace 500 millones de años, durante lo que los paleontólogos llaman "la Explosión del Cámbrico". Antes de esa época, la vida en la Tierra estaba limitada principalmente a bacterias, algas, organismos unicelulares y los grupos de animales más simples. Pero durante el Período Cámbrico, criaturas más complejas, con esqueletos, ojos y extremidades, emergieron con rapidez asombrosa.

Para su investigación, Webster buscó, en 68 estudios de trilobites previamente publicados, descripciones de características en evolución que pudieran incorporarse a su análisis. Después de descartar los estudios cuya inclusión en su trabajo resultaba inadecuada, se quedó con 49.

Se concentró en características que evolucionaban activamente. La cabeza de un trilobites por sí sola, por ejemplo, exhibe muchos de tales rasgos. Estos incluyen diferencias en la ornamentación, número y distribución de espinas, y la forma de segmentos de la cabeza.

Sus hallazgos: Aproximadamente el 35 por ciento de las 982 especies de trilobites exhibían alguna variación en algunos aspectos de su apariencia, que estaba evolucionando.

Este estudio es importante para ayudar a responder a la gran pregunta de qué estimuló la explosión de vida del Cámbrico, y por qué ese evento fue tan singular. Según los resultados, la gran diversidad de características dentro de las especies probablemente ayudó a estimular de manera decisiva la proliferación y evolución de los trilobites.(Con información de la U Chicago)