Moscú, Rusia.- Desde que el Estrella Roja de Belgrado conquistó la antigua Copa de Europa en 1991, ningún otro equipo representante del fútbol del Este había enamorado a los aficionados por su juego como el Zenit San Petersburgo en la UEFA.
El Zenit, que se alzó anoche con la Copa de la UEFA al derrotar en la final al Glasgow Rangers (2-0), es un digno sucesor de la escuela futbolística que se forjó tras la Segunda Guerra Mundial al otro lado del Telón de Acero.

Sus mayores representantes fueron los yugoslavos (Estrella Roja, Partizán y Dinamo de Zagreb), los húngaros (Ferencvaros), los rumanos (Steaua) y los soviéticos (Dinamo de Kiev, Spartak y Dinamo Moscú, y Dinamo de Tiflis).

El Zenit recuerda al Dinamo de Kíev, campeón de la Recopa en 1975 y 1986, tanto por su sentido colectivo del juego, como por su atrevimiento, no en vano dejó en la cuneta hasta llegar la final al Villarreal, Marsella, Bayer Leverkusen y Bayern Múnich.

Con la honrosa excepción del CSKA Moscú en 2005, ningún otro equipo del Este del viejo continente había alcanzado la cima del fútbol europeo desde la caída de la Unión Soviética.

La liberación del yugo soviético de los países Europa Oriental y la independencia de las repúblicas soviéticas trajo consigo una época de vacas flacas a su fútbol.

En el caso de Rusia, todo cambió con la subida de los precios del petróleo y la decisión de las grandes compañías energéticas de probar suerte en el fútbol.

El Zenit era un buen equipo en la década de los 90 del siglo XX y principios de este, pero nunca llegó a despegar y su máximo logro fue la Copa de Rusia (2003).

La aparición en escena del consorcio gasístico Gazprom -la tercera compañía mundial en capitalización- cambió para siempre la vida del club.

Lo primero que hizo el Zenit fue despedir a su entrenador, el checo Vlastimil Petrjela, y fichar al holandés Dick Advocaat, que rompió su compromiso verbal con la federación australiana para fichar por el desconocido equipo ruso.

Haciendo honor a su fama, al poco de llegar Advocaat suspendió a la estrella del equipo, Andréi Arshavin, por insubordinación, decisión que provocó un gran malestar en la afición.

No obstante, el equipo conquistó el primer título de liga de su historia, puso fin a la hegemonía de los equipos de Moscú y Arshavin fue designado mejor jugador de la temporada.

En esos logros tuvo mucho que ver Gazprom, que fichó a golpe de talonario a Timoshchuk (Shaktar Donetsk), Pogrebniak (Tomsk) y Zyriánov (Torpedo Moscú), jugadores por los que pagó en torno a unos 50 millones de dólares.

A diferencia del CSKA, cuyo plantel cuenta con media docena de brasileños, en el Zenit la práctica totalidad de los jugadores son rusos o del Este de Europa, con la excepción del turco Tekke y el danés Riksen, ambos habitualmente suplentes.

De los tres legionarios que salieron anoche de titulares, dos son de Europa del Este: el pulmón Timoshchuk (Ucrania) y el zurdo Sirl (República Checa).

De hecho, los jugadores del Zenit se han convertido últimamente en la columna vertebral de la selección rusa entrenada por el también holandés Guus Hiddink.

"Estamos ante el renacimiento del fútbol ruso. La selección y el Zenit se han ganado ya la admiración de toda Europa", señaló Hiddink esta semana al anunciar la convocatoria para la Eurocopa.

Puestos a definir su juego, el Zenit es un representante del fútbol total holandés -todos los jugadores del campo saben jugar el balón y están capacitados para subir al ataque-, a lo que se suma la disciplina y fortaleza física del norte de Europa.

Sin duda, la principal figura del equipo es Arshavin, jugador que resiste cualquier comparación con estrellas pasadas del fútbol soviético como los ucranianos Blokhin y Belanov o el ruso Mostovói.

Arshavin, pretendido por media Europa, es un jugador ambidiestro, desequilibrante y que recuerda al ucraniano Oleg Blokhin por su desparpajo y potente disparo.

Capaz tanto de regatear en un palmo de terreno como irse en velocidad de su marcador, Arshavin (26 años) anotó la pasada temporada casi tantos goles (10) como dio asistencias (11).

En la selección, donde a veces juega incrustado en el centro del campo como falso delantero, ha marcado diez goles en 33 partidos.

Arshavin sueña con jugar en España o Inglaterra, aunque su alto salario podría ahuyentar a posibles compradores y el Zenit podría tener la fortuna de conservarlo para disputar el próximo año la Liga de Campeones.

Por el momento, el Zenit tendrá la oportunidad de seguir haciendo historia en la final de la Supercopa que se disputará en agosto en Montecarlo, donde se enfrentará al Manchester United o al Chelsea, finalistas de la Liga de Campeones.