El Universal
Guadalajara, Jal.- Apenas había dado unos pasos y saludado a algunas personas en los stands de la Feria Internacional del Libro (FIL), cuando el presidente Felipe Calderón escuchó, muy cerca de él, los gritos de algunas personas que, de manera individual o en grupos de dos o tres, protestaban en su contra.
Siempre sonriente, no hizo caso y siguió su recorrido para ingresar al auditorio donde ya lo esperaban grandes literatos como Fernando del Paso, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez y Alvaro Mutis para inaugurar la 21 edición de la FIL.

Sin embargo, infiltrada entre el público reunido en el auditorio de la Expo Guadalajara, una mujer, de traje sastre color café y de falda, esperaba a que Calderón pasara delante de ella y subiera al templete para, precisamente en el silencio que se hace previo a la entonación del Himno Nacional, comenzara a gritar contra el Mandatario.

El titular del Ejecutivo no se inmutó. Mantuvo el gesto serio aunque en el rostro de su esposa, Margarita Zavala, se reflejaba el malestar provocado por la escena.

Unos segundos después corrieron los elementos del Estado Mayor Presidencial y en vilo, prácticamente cargando, sacaron a la mujer del lugar y la colocaron detrás de las vallas, según relataron.

Lo cierto es que, al término del evento, Calderón hizo el mismo recorrido para salir del lugar, pero esta vez, los manifestantes ya no se encontraban en el sitio.

Calderón recorrió los stands de la FIL en donde escuchó música colombiana, vallenato, y al recordar su salida del gabinete del sexenio pasado, pidió tocarán una canción que tarareó y con la que se identificaba hace tres años.