Washington, EU.- La imagen de Hillary Clinton es a menudo la de una mujer ambiciosa y dura, pero muchos desconocen la faceta más personal de la ex senadora y ex primera dama, que es la de una mujer maternal y divertida que, además, es Secretaria de Estado.
Ésa es, al menos, la conclusión que saca la revista Vogue que, en su edición de diciembre, donde Jonathan Meter dedica un amplio reportaje a la jefa de la diplomacia estadounidense. La fotógrafa es Annie Leibovitz, que once años después de sorprender con sus imágenes de Hillary en la Casa Blanca, vuelve a retratar a Hillary mostrando ahora su madurez.

Nadie lo puede negar: Hillary Clinton despierta sentimientos encontrados en muchas personas, pero ciertamente ha dejado una buena impresión en el periodista de Vogue, que la ha acompañado en su reciente gira por Africa. El reportaje transmite que mujer de Clinton tiene muchas facetas que van desde la mujer distendida hasta la fuerte y sorprendente.

Dudas y malos ratos

También deja entrever que, a pesar de que aparenta ser una mujer segura de sí misma, también tiene dudas y pasa malos ratos cuando tiene que tomar una decisión difícil, como fue aceptar o no la oferta del presidente Barack Obama para ponerse al frente de la política exterior de la primera potencia mundial. Reconoce que se quedó "atónita" cuando Obama le preguntó si quería ocupar el puesto. Después de diez días llenos de dudas, Clinton finalmente aceptó la oferta.

Algunos tenían sus reservas cuando asumió su cargo, pero ahora, según la publicación, muchos admiten que se acerca a los medios y a la gente en las calles de una manera en que "Condoleezza Rice (su predecesora) nunca lo hubiera hecho". En Ciudad del Cabo organizó una fiesta para los periodistas y bebió y conversó con ellos hasta bien entrada la noche, e incluso habló, aunque off the record, de su marido, Bill Clinton, y su desdén por ciertos líderes.

"Se ríe de sí misma, está llena de respuestas agudas y comentarios sagaces", ha señalado Vogue.

Maternal

Pero lo que aparentemente más aprecian o más sorprende de ella es su imagen "maternal". Es una mujer que mima a los periodistas que la acompañan, se preocupa por ellos y los cuida cuando se ponen enfermos.

Hillary reconoce que el hecho de ser "una Clinton" conocida en todo el mundo y de que su marido haya sido presidente de EU son factores que la ayudan en su trabajo, y tampoco niega -aunque dice que no lo entiende a veces- que pueda ser una inspiración para muchas mujeres.

En sus conversaciones con Vogue, Hillary habla sin tapujos de su trabajo y de su vida privada, de lo divino y de lo cotidiano, e incluso reconoce sin rubor que le "encanta" el ministro británico de Asuntos Exteriores, David Miliband. Hillary Clinton recuerda en su entrevista cómo Miliband la "encandiló" en cinco segundos de conversación telefónica. Eso sí, afirma que, en parte, el encandilamiento se debió a su marcado acento británico.

En el mismo tono distendido admite que, en persona le gusta todavía más porque "es tan dinámico, vital, atractivo e inteligente. Es realmente un buen hombre. Y es tan joven", bromea.