Marcela Guajardo
Florentino Rodríguez Martínez salió de su casa rumbo al trabajo a las 04:00 horas; sintió el aire, la lluvia y pensó que sería otro día nublado.  
Pero una hora después sonó su teléfono, era su esposa diciéndole que todo se lo había llevado el agua.  

Regresó a casa en la colonia Postal Cerritos y encontró que su tejabán estaba destruido, sus pertenencias regadas en el lodo o flotando a kilómetros de distancia.

Pero lo que más preocupaba era su familia, ellos estaban bien. Una de sus vecinas les gritó al ver que el agua llenaba el suelo y pudo sacar a sus hijos de ocho y dos años.

 Los siguiente en lo que pensó Florentino fue en su taller mecánico, pero era tarde, sus herramientas y los carros que arreglaría formaban parte del arroyo.

"Todo el taller se fue, el problema es que muchos de esos autos eran para hacerles algún arreglo, ahora los voy a tener que pagar", dijo mientras veía una camioneta Ford pick up en medio del lodo y con el agua hasta el cofre.  

Lo único que pudo hacer es reunir a su familia, dejarlos en algún lugar seguro y salir a ayudar, meterse al lodo y entre muchos hombres cargar un automóvil compacto, después intentarían lo mismo con la camioneta.

Luego de una hora de salvar lo que sus brazos alcanzaban, una camioneta de Protección Civil y una de Bomberos llegaron a ayudar.