Una exposición del escultor mexicano Javier Marín (Michoacán, 1962), inaugurada en la ciudad española de Avila, refleja, partiendo de la figura humana, la fragilidad de la existencia y la capacidad del hombre para transformar el mundo.
La muestra recoge 47 piezas en las que prima como elemento conceptual la mezcla de materiales como la resina de poliéster, el bronce, la fibra de carne de res, el tabaco, la tierra y las semillas, según explicó el coordinador del centro de exposiciones Obra Social de Caja de Avila, Gonzalo Jiménez, durante el acto de presentación.

Jiménez subrayó la "capacidad de investigación" de este artista que "aporta riqueza a su obra y la dota de gran dinamismo, a través del movimiento de las figuras".

"Sus obras denotan una tendencia a manifestar el quebranto y la denuncia del hombre, además de su monumentalidad", comentó Jiménez, y añadió que Marín es "capaz de entrar en las pautas existenciales de la vivencia humana".

"La técnica de Javier Marín en la escultura actual es única y nunca te deja de sorprender, lo que demuestra su maestría", apuntó Jiménez.

El coordinador de la Obra Social de Caja de Avila destacó que la exposición "es fruto de la colaboración con la galería N2 de Barcelona y con la Casa de América", donde ya se presentó la muestra con anterioridad.

El representante del artista mexicano, Eduardo Mier y Terán, manifestó que la de Avila "es la primera exposición en formato de museo" que se hace en España con la obra de Marín.

"Su obra había llegado a este país por redes desconocidas y fue en la feria Arco 2005 cuando nos dimos cuenta de que su trabajo ya se conocía en España, lo que nos animó a presentar algunas de sus piezas con motivo de la inauguración de la sala N2 de Barcelona", apuntó Mier y Terán.

Sobre la obra de Marín, su representante comentó que comenzó a trabajar hace ya 25 años y "durante sus los primeros quince lo hizo únicamente en terracota, para iniciarse después en los bronces".

La utilización actual de la resina de poliéster viene motivada por su deseo de quedarse con copias de sus obras, motivo por el cual comenzó a investigar y mezclar esa resina con otros materiales como el tabaco, la fibra de carne, la semilla de Amaranto o la tierra.

El responsable de la sala N2, José Antonio Carulla, presente también en la inauguración de la exposición, resaltó la "dificultad" del proyecto debido a "la fragilidad de las piezas".