Ciudad del Cabo, Sudáfrica.- Podría ser una nueva versión de la historia de Caín contra Abel. Kevin-Prince contra Jerome, Boateng contra Boateng. Pero el jugador ghanés no se enfrenta el miércoles sólo a su hermano menor, sino a toda Alemania, el país en el que nació y que ahora lo considera su enemigo público número uno.
Era el 15 de mayo, faltaba menos de un mes para el inicio del Mundial y Michael Ballack abandonaba el estadio de Wembley con los ligamentos del tobillo rotos. El culpable era Kevin-Prince Boateng, cuya entrada en la final de la Copa inglesa entre Portsmouth y Chelsea dejó sin viajar a Sudáfrica al capitán de la selección alemana.

La historia sería una más si no fuera porque el delantero ghanés nació en Alemania hace 23 años, jugó para las selecciones juveniles germanas y tiene un hermano en la "Mannschaft", Jerome, un año y medio menor y de origen muy distinto.

En realidad, Kevin-Prince y Jerome son medio hermanos. Tienen el mismo padre, oriundo de Ghana, pero nacieron de madres diferentes y crecieron en ambientes muy distintos.

El primero se crió en uno de los barrios más duros de Berlín, Wedding, donde como a él mismo le gusta decir, "uno sólo puede ser traficante de drogas, gánster o futbolista". El segundo en un barrio burgués acomodado, Charlottenburg.

Kevin-Prince, a quien le gusta cultivar su imagen de "chico de barrio", decidió recientemente jugar para Ghana, pese a ser un país que apenas ha pisado.

El sorteo de diciembre ubicó al equipo africano en el mismo Grupo D que Alemania, por lo que su patada a Ballack no sólo despertó suspicacias en su país de nacimiento, sino que lo ubicó directamente en el punto de mira de todos los insultos.

En la red social Facebook se formó de inmediato un grupo llamado "82.000.000 contra Boateng!!!!", haciendo referencia al número de habitantes de Alemania. Y los epitetos de todo tipo circularon como la pólvora en el anonimato de Internet.

Los clubes alemanes perdieron interés en su contratación, según confesaron fuentes del Portsmouth, club que perdió esta temporada la categoría en la Premier League inglesa.

Y el mismo Jerome, que aún no debutó en el Mundial, sugirió que Kevin-Prince debería haber recibido la tarjeta roja por la falta a Ballack, algo que no gustó nada a su hermano. "No quiero hablar más con Jerome", dijo el atacante, cuya relación con el defensa alemán se enfrió un poco tras su traslado a Inglaterra.

"Jugamos contra Ghana, no contra Boateng", dijo el domingo el manager de la selección alemana, Oliver Bierhoff. "Sería una pérdida de energía el ocuparnos de esa cuestión".

El equipo alemán necesita una victoria en el último partido de grupo para avanzar con seguridad a octavos de final. Después de un espectacular arranque con un 4-0 ante Australia, los tricampeones del mundo complicaron su clasificación al caer 1-0 ante Serbia.