En Sebha, una ciudad estratégica en el desierto en el centro de Libia, ambas partes libraron duros combates en la noche del jueves.
Trípoli, Libia.- Pese a la llegada a Trípoli de los líderes políticos de los rebeldes, las fuerzas del fugitivo líder libio Muamar al Gadafi seguían hoy combatiendo en el desierto de Sebha y sobre todo en la ciudad natal de Gadafi, Sirte.

Los rebeldes conminaron ahí a la población a deponer las armas. En un comunicado difundido en Internet, los opositores anunciaron que a cambio sólo insurrectos naturales de Sirte llegarán a la ciudad.

"No queremos derramamientos de sangre", aseguraron los rebeldes, que han agrupado a sus fuerzas cerca de Sirte, donde se han atrincherado unidades leales a Gadafi y muchos de sus seguidores.

En Sebha, una ciudad estratégica en el desierto en el centro de Libia, ambas partes libraron duros combates en la noche del jueves. Decenas de rebeldes murieron en un asalto al cuartel general del servicio de inteligencia militar, informaron fuentes de la insurgencia.

Los opositores consiguieron sin embargo tomar los barrios de Al Karda y Al Manshiya, según las informaciones. En la ciudad no hay agua ni electricidad.

En la víspera, parte del "gabinete" extraoficial de los rebeldes libios se trasladó del bastión opositor de Bengasi a Trípoli. El vicejefe del grupo, Ali al Tarhuni, prometió en una rueda de prensa a los soldados y voluntarios de Gadafi que no serán perseguidos si se entregan. "Los llamamos por última vez a deponer sus armas y les prometemos que no habrá venganza", señaló.

En la capital se reportaron hoy nuevos tiroteos. Según el canal Al Arabiya, los rebeldes preparan una ofensiva en los alrededores del aeropuerto de la ciudad. Pese a que la terminal ya está en manos de la insurgencia, en la noche se volvieron a registrar ahí duros enfrentamientos.

Reporteros de Al Yazira y BBC hablaron de atrocidades cometidas por las dos partes del conflicto. Ambas cadenas de televisión mostraron imágenes de cadáveres con las manos atadas a las espaldas.

Un representante de los rebeldes dijo a la agencia dpa en Trípoli que no le extrañaba las informaciones de abusos por parte de las tropas de Gadafi, pero dijo no saber nada de ejecuciones extrajudiciales por parte de la insurgencia.

También se reportaron saqueos en locales gubernamentales. Los rebeldes señalaron que el vandalismo se centra en las propiedades de la familia de Gadafi.

Según fuentes opositoras, el jefe del gobierno de transición, Mahmund Yibril, está actualmente en Europa para negociar la liberación de patrimonio del régimen. Naciones Unidas aprobó en la noche anterior ya la liberación de 1.500 millones de dólares de activos congelados en el extranjero.

La medida fue tomada por presión de Estados Unidos. Con el dinero se quiere evitar una crisis humanitaria en Libia.