Notimex
Londres.- El presidente paquistaní Pervez Musharraf hizo hoy un llamado a la reconciliación nacional, mientras el país aguarda el fallo de la Corte Suprema sobre la validez de su triunfo en las elecciones del sábado.

Musharraf urgió a la nación a rechazar la confrontación y las protestas, y a ayudar al gobierno a llevar al país por la senda del desarrollo y el progreso, reportó la agencia gubernamental APP.

"Las masas han rechazado estos elementos en el pasado y deben rechazarlos también en el futuro", declaró el presidente en conferencia de prensa, vestido de civil.

Al calificar la elección presidencial de histórica, Musharraf llamó a los partidos de oposición a evitar el enfoque de enfrentamiento y victimización, y a pensar en el bien del país.

Expuso que Pakistán está pasando por una fase de transición, ya que el periodo de 1999 (año en el que ascendió al poder en un golpe de Estado) a 2002 fue de régimen militar, en el que -afirmó- el país fue rescatado del colapso económico y colocado en la senda del desarrollo y el crecimiento.

De acuerdo con el presidente, la fase de 2002 a 2007 fue una especie de gobierno civil-militar, en el que gobernó en uniforme militar, y la tercera fase será el paso hacia un gobierno completamente civil.

Asimismo, dijo estar abierto a realizar negociaciones con los partidos de la oposición, algunos de los cuales boicotearon la votación del sábado, en la que obtuvo una victoria abrumadora.

Musharraf se negó a descartar la adopción de medidas de emergencia si la Corte Suprema dictamina que su candidatura no fue legal debido a su doble papel de presidente y jefe del ejército.

Sin embargo no especificó si declararía el estado de emergencia si la Corte falla en su contra. "Dejémoslos decidir, y entonces nosotros decidiremos", abundó.

La Corte indicó que llegará a su decisión a más tardar el 17 de octubre, y ha advertido que nadie se puede declarar ganador mientras no emita su veredicto.

El presidente prometió en las semanas previas a la votación del sábado, efectuada en el Parlamento nacional y en las asambleas provinciales, que renunciaría a la jefatura del ejército si lograba la reelección presidencial, e incluso nombró a un sucesor en la cúpula castrense.