El fallecido escritor Carlos Monsiváis, explorador de los fenómenos culturales de México, ofreció varias conferencias en el Museo del Chopo, lo mismo que el escritor José Agustín, del movimiento literario mexicano de la Onda. Foto Especial
El origen de este mercadillo, que en breve cumplirá tres décadas de existencia, se remonta al primer sábado de octubre de 1980.
México, D.F..- Todos los sábados, desde hace casi 30 años, un singular mercado ambulante cobra vida en el corazón de la capital mexicana.

Muy temprano, rockeros, punks, góticos, emos y otros exponentes de las subculturas urbanas comienzan a congregarse en el Tianguis Cultural del Chopo para comprar discos, libros, ropa, afiches, filmes, accesorios y otros artículos poco frecuentes en las tiendas comerciales.

"Este sitio tiene una característica más profunda que el comercio, que es la convivencia. La gente acude porque aquí nadie es raro ni te mira diferente, todos son iguales", dijo a dpa Abraham Ríos, autor del libro "El Tianguis Cultural del Chopo, una larga jornada".

El origen de este mercadillo, que en breve cumplirá tres décadas de existencia, se remonta al primer sábado de octubre de 1980.

Por aquel entonces, la escritora Angeles Mastretta ("Arráncame la vida") era directora del Museo Universitario del Chopo, bautizado en honor al nombre que tenía la calle en la que se encontraba.

Mastretta decidió abrir las puertas del recinto a un grupo de jóvenes para lo que en su época fue un inusitado proyecto musical.

"Jorge Pantoja, promotor cultural del museo, convocó a una exposición de portadas de rock e invitó a la gente a que intercambiara sus discos", explicó Raúl, comerciante y precursor de la propuesta que inició con unas 20 mesas de exhibición.

La respuesta del público mantuvo el proyecto en el museo durante un año. Luego la burocracia lo llevó a un largo peregrinar por diversas calles de la ciudad hasta encontrar su sede en el barrio de Buenavista, donde se ubica desde hace más de tres lustros.

Hoy en día este mercado ambulante, que conserva el nombre del sitio donde empezó todo, reúne a más de 200 vendedores, turistas o familias fuera de lo común, como una pareja de punks y sus dos hijos pequeños, vestidos y peinados a la usanza de sus jóvenes progenitores.

El Chopo, que ahora cuenta con una asociación de comerciantes, también ha dado cobijo a artistas emergentes, quienes han expuesto sus creaciones plásticas o fotográficas, antirreligiosas, gays, violentas, fálicas, de culto a la muerte o al vampirismo.

Cantantes y bandas de la escena "indie" nacional e internacional se han dado cita en él, mas no para comprar sino para firmar autógrafos, dar una charla o tocar gratuitamente en su corredor cultural.

Según Carlos Alvarado, de los grupos mexicanos Decibel y Chac Mool, "el corredor surgió porque queríamos ser algo más que un tianguis. Entonces pensamos en un área para exposiciones o tocadas (conciertos) gratuitos".

El fallecido escritor Carlos Monsiváis, explorador de los fenómenos culturales de México, ofreció varias conferencias en su interior, lo mismo que el escritor José Agustín, del movimiento literario mexicano de la Onda.

Al comienzo, la intención del tianguis era intercambiar material musical en discos de acetato o en casete, y aún persiste la costumbre del trueque, heredada de los pueblos prehispánicos.

"El Chopo fue un buen escaparate para los músicos que no teníamos apoyo de la industria disquera ni la radio, un espacio de distribución. Grababas tu demo y lo truequeabas", dijo el tecladista Carlos Alvarado, vendedor de discos compactos provenientes de los cinco continentes.

Aunque la música comercial no es algo propio del lugar, muchos famosos se han presentado en el corredor cultural: desde Enrique Bunbury y Café Tacuba hasta Jaguares o Mago de Oz.

Marcela, vendedora de ropa "dark", recuerda que hace tiempo la australiana Sydneay O'Connor "vino de visita a surtirse", llevándose vestimenta, discos y ornamentos de manufactura artesanal.

Varios de los fundadores del tianguis dicen orgullosos que El Chopo es único en América Latina. Hay quienes incluso aseguran que en países como España u Holanda no hay nada parecido.

Así que para celebrar sus 30 años de existencia, la Comisión de Cultura de El Chopo ha organizado múltiples actividades, empezando por la Primera Feria del Libro de El Chopo, que se realizará del 4 de septiembre al 9 de octubre.

Luego habrá 13 conciertos con invitados especiales entre septiembre y octubre, mes en que comenzará la Feria del Disco y el montaje de cuatro muestras, una de ellas con fotos de la historia de este famoso mercado.

"A finales de octubre lanzaremos nuestro sello discográfico Chopo Records y presentaremos un documental y un libro con fotos. El 5 de diciembre pondremos fin a los festejos con un megaconcierto en la Plaza de las Tres Culturas", dijo a dpa César Salas, el comisionado de cultura.