Washington, EU.- En tres ocasiones el Revolution de Nueva Inglaterra ha disputado la final de la MLS. Las tres veces perdió.
Y los tres partidos se fueron a tiempo extra. Uno incluso terminó en una definición por penales.

De más está decirlo, pero el equipo está cansado de perder.

``Tenemos que ganar'', dijo el volante Steve Ralston. ``Sería una lástima si este grupo de jugadores va a cuatro (partidos por el) campeonato, tres en fila, y no gana ni uno. Hay mucha presión, sentimos que necesitamos ganar''.

El Revolution tendrá su cuarta oportunidad el domingo en la final, cuando enfrente a un Dynamo de Houston que es el lado opuesto de la moneda. El club ha ganado el trofeo en tres ocasiones desde el 2001, contando los dos títulos que levantó como los Earthquakes de San José antes de mudarse a Texas el año pasado.

Se trata del equipo que siempre gana el partido importante contra el que nunca lo hace.

``Sabemos que ellos llegan con una espina en el costado'', expresó el zaguero del Dynamo, Eddie Robinson, quien busca su cuarto anillo de campeón. ``En algún momento las probabilidades los favorecerán. Y lo mismo para nosotros, hemos estado (en la final) tres veces y hemos ganado tres veces. Eso no va a seguir así para siempre. Pero no queremos romper esa racha este fin de semana''.

Houston intenta convertirse en el primer equipo que gana títulos consecutivos en la MLS desde que el D.C. United lo hizo en 1996 y 1997, las dos primeras temporadas de la liga.

Y para lograrlo, tendrán que repetir la historia del año pasado, cuando empataron 1-1 en tiempo regular contra Nueva Inglaterra para imponerse 4-3 en una definición por penales, la primera en la historia de la final de la MLS.

``Obviamente es una revancha'', señaló el defensa del Revolution Jay Heaps. ``Pero eso en realidad no nos importa, porque hemos ido a muchas finales. Estamos listos para jugar este partido, porque hemos estado ahí (en la final) tres veces corridas''.

El Dynamo posiblemente tendrá que jugar sin el jugador más valioso de la final del año pasado, Brian Ching, quien se lastimó la pantorrilla izquierda en la final de la Conferencia del Oeste el fin de semana pasado.

El partido del domingo le pone el broche a una temporada sin procedentes en la MLS en la que la liga recibió más atención que nunca por el fichaje de David Beckham con el Galaxy de Los Angeles y el astro mexicano Cuauhtémoc Blanco con el Fire de Chicago, que perdió ante Nueva Inglaterra en las semifinales de la Conferencia del Este.