Rangún, Birmania.- El principal partido de oposición en Birmania anunció el viernes que su líder, Aung Sang Suu Kyi, podría examinar "en forma positiva" una oferta para reunirse con el número uno del régimen, mientras que Estados Unidos amenazó con pedir sanciones internacionales.
Washington ha endurecido el tono mientras la junta militar en el poder está empezando a hacer concesiones, como el restablecimiento de las conexiones a Internet, anunciada este viernes.

"Si el régimen birmano no responde constructivamente a las demandas de la comunidad internacional en un tiempo razonable, Estados Unidos está dispuesto a presentar (un proyecto de) resolución al Consejo de Seguridad imponiendo sanciones", dijo el embajador norteamericano Zalmay Khalilzad.

Washington aseguró que el encuentro que celebró su encargada de negocios en Birmania, Shari Villarosa, con responsables de la junta fue totalmente "improductivo".

La posibilidad de una reunión entre el general Than Shwe y la opositora birmana, premio Nobel de la Paz, se produce una semana después de la violenta represión por parte de los militares de un movimiento de protesta popular que ha desencadenado la condena mundial.

El jueves por la noche la televisión estatal birmana sorprendió al anunciar que el número uno de la junta militar aceptaría entrevistarse personalmente con Suu Kyi si ésta abandonaba su política de "confrontación" y apoyo a la política occidental de "sanciones".

El viernes un portavoz de la Liga Nacional para la Democracia (LND) dijo a la AFP que Suu Kyi, en arresto domiciliario desde 2003, podría examinar esa oferta "en forma positiva", si bien la decisión final sólo le corresponde a ella.

El régimen multiplicó los signos de conciliación. La televisión mostró el viernes una imágen del encuentro entre Aung San Suu Kyi y el reciente enviado especial de la ONU al país, Ibrahim Gambari. Gambari se reunió dos veces con la opositora y también discutió con el jefe de la junta militar, Than Shwe, precisó la televisión.

El enviado especial de la ONU advirtió sin embargo en Nueva York, ante el Consejo de Seguridad, que lo que pasa en Birmania puede tener "serias repercusiones internacionales".

Suu Kyi, de 62 años, cuyo partido obtuvo la victoria en las elecciones de 1990 pero que nunca pudo llegar a gobernar, ha estado privada de libertad durante la mayor parte de los últimos 18 años.

La junta militar reconoció que las fuerzas de seguridad detuvieron a más de 700 monjes la semana pasada, durante los allanamientos policiales de 18 monasterios, y precisó que 109 seguían detenidos.

El acceso a internet en Birmania fue restaurado este viernes en la noche, una semana después que el régimen militar cortó las conexiones para detener el flujo de noticias e imágenes de su violenta represión de las manifestaciones, anunciaron los usuarios de la red.

Aunque la presencia de las fuerzas de seguridad ya es menos visible en las calles, el toque de queda sigue en vigor y los habitantes denuncian detenciones selectivas.

En este contexto, el representante chino ante la ONU, Wang Guangya, se congratuló por los "esfuerzos" de Gambari, pero reafirmó la oposición de Pekín a sanciones internacionales contra la junta militar, a la que China apoya.

"Los problemas de Birmania son fundamentalmente internos. Ninguna solución impuesta a nivel internacional puede solucionar la situación", añadió.

India, criticada hasta ahora por la discreción que ha mostrado, afirmó haber pedido al régimen birmano que libere a Suu Kyi para "favorecer el proceso de democratización".