Crisis migratoria: ¿está el crimen organizado detrás?

Opinión
/ 22 septiembre 2021
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La delincuencia organizada estaría sacando provecho de la pretendida ‘actitud humanitaria’ del Gobierno de la República ante los migrantes extranjeros

De acuerdo con el gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme Solís, detrás de la marea migratoria que ha “inundado” el municipio de Acuña se encontrarían, al menos en parte, las bandas del crimen organizado que operan entre Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.

“Hay también parte del crimen organizado, son bandas nacionales (los migrantes), vienen del sur y todo se deriva de allá, pero quien los recibe aquí también tiene que ver con los polleros que trabajan entre Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila. Esa parte donde hemos batallado y donde hemos tenido enfrentamientos con ellos.

“El problema es que trabajan en colindancia entre Tamaulipas, Nuevo León y territorio nuestro, que envuelve kilómetros y kilómetros a lo largo y ancho de la brecha del gas que hace uso el crimen organizado para distintas actividades, una de ellas es ésta”, afirmó el mandatario, durante una visita realizada ayer a la frontera coahuilense con la intención de atender la crisis.

Se trata de un señalamiento grave que debería urgir al Gobierno de la República (si acaso hiciera falta algo más para ello) a desplegar una estrategia capaz de contener con eficacia el descontrolado flujo migratorio y, al mismo tiempo, atajar las consecuencias indeseables que implicaría la participación delincuencial en este episodio.

“Todos sabemos que la cantidad de haitianos que se encuentran ahorita, sobre todo en la parte de Acuña, nos trae una serie de problemas, una serie de riesgos sociales que estamos o hemos tratado, en los últimos días de contener”, dijo ayer Riquelme Solís y sus palabras no pueden ser más precisas al retratar la situación: frente a tal realidad sólo pueden hacerse intentos.

Habrá que insistir por ello en el hecho evidente de que la concentración masiva de migrantes, sobre todo haitianos, en el curso de unas cuantas horas, no pudo darse de forma orgánica sino a partir de la participación −o al menos de la complicidad− de agentes gubernamentales mexicanos.

Y si, como lo ha dicho el Gobernador de Coahuila, en la trama han participado también los integrantes de bandas criminales estaríamos hablando de un monumental foco de corrupción gubernamental.

Lo peor de todo es que, como se ha comentado ya, este presunto islote de corrupción estaría sacando ventaja de la pretendida “política humanitaria” del Gobierno de la República que, sobre todo por inacción pero también de forma discursiva, ha alentado la llegada masiva de migrantes extranjeros al País.

Así pues, los vacíos institucionales que ha generado la intención de actuar de forma “solidaria” con los migrantes habrían dado lugar a que la delincuencia organizada consolidara uno de sus “negocios”: el tráfico de personas indocumentadas en la frontera entre México y Estados Unidos.

La situación por ello, además de respuestas para la atención inmediata de la crisis presente, demanda análisis y respuestas de carácter estructural que impidan su reproducción y/o agravamiento en el futuro próximo.