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Faltantes de dinero al gobierno federal

Politicón
/ 15 enero 2021

El escándalo nacional e internacional que ha generado la intención del Presidente de eliminar ciertos organismos autónomos ha dado de que hablar porque hasta representantes políticos norteamericanos han dicho que no se podrá realizar esa acción porque viola acuerdos del T-MEC. Es más que claro que a la parte política hay que sumar la económica en este asunto que, de manera directa, afecta la confianza de inversionistas internacionales a toda vista. El ejemplo del Inai (Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la información) sirve para ilustrar perfectamente la complejidad y las intenciones presidenciales. Para empezar, no hay que olvidar que los órganos autónomos sirven para “vigilar” y ser un contrapeso del Gobierno, y de esa forma evitar fallos de mercado que incidan en acciones de corrupción, errores de contabilidad gubernamental y problemáticas diversas que acaben costando más a la sociedad. El Inai particularmente ha sido capaz de detectar las asignaciones indebidas a la prima del Presidente en Tabasco, entre otras acciones ilegales por lo que, si se piensa mal, se podría argumentar que al Presidente le molesta mucho todo aquello que lo critique o lo ponga en evidencia. El Inai bajo esta visión, es un terrible obstáculo porque ha mostrado todas y cada una de las asignaciones directas que tanto criticó López Obrador de los gobiernos anteriores, pero que ahora él las utiliza con el argumento de que es mejor así porque evita procesos llenos de corrupción. En el ámbito económico el Inai representa más de 918 millones de pesos para este 2021, mucho dinero si se toma en cuenta el peligro de no alcanzar la meta presupuestal de este mismo año, como lo han citado ya varios organismos económicos. Está claro que además de quitarse de encima a quienes lo cuestionan y han puesto en evidencia, también está el hecho de que su eliminación le daría más ingresos, sobre todo en un año electoral. La necesidad de recursos puede ser mayor que la propia amenaza política de estos organismos ya que si se suman todos los presupuestos de todos ellos, se podrá ver que está en juego una suma muy por arriba de 6 mil millones de pesos. Tal cantidad podría asignarse a cubrir los rezagos de los programas sociales que han dejado de pagarse, o a comprar vacunas, porque está claro que las que se tienen hasta ahora, no serán suficientes para sacar adelante la actividad social y económica de México este año.

Cada vez son más los organismos que en este incipiente 2021 han dejado en claro que México no tendrá suficiente dinero para cubrir los renglones comprometidos en el presupuesto. Ahora fue Bank of América quien dijo que el País no podrá crecer por arriba del 3 por ciento. Esta aseveración es peligrosa porque los ajustes al crecimiento normalmente se hacen después del primer trimestre del año, cuando ya se pueden ver algunos efectos del gasto público y del consumo interno. Hacerlo en este momento implica necesariamente, evidenciar la problemática nacional de falta de recursos. Por ello, la desaparición de los organismos le cae al Presidente “como anillo al dedo”, más dinero, menos cuestionamientos.

Hacia mediados de año se tendrá una situación complicada para la sociedad en su conjunto, elecciones y falta de dinero a nivel no sólo del Gobierno Federal, sino también en los estatales y municipales que han recibido fuertes recortes para este año. Coahuila, por ejemplo, perderá en términos presupuestales un 7.5 por ciento con respecto a 2020, pero el caso de Campeche es terrible, porque perderá hasta el 23 por ciento, siendo un estado muy afectado por la pérdida de la actividad petrolera. A lo anterior hay que agregar la situación de la contingencia sanitaria y la falta de empleo en varios de los estados del País, ya que la recuperación no ha sido simétrica, mientras Coahuila es uno de los tres estados con mayor actividad económica en este momento, Oaxaca y Guerrero están una situación crítica que si no reciben ayuda federal, pronto estarán en una condición social de alta volatilidad. Ya la ciudad de México con el semáforo rojo tiene la marcha de los cacerolazos de los restauranteros que están cerrando permanentemente por cientos cada semana. Por ello se tiene que ser claro, la falta de recursos es evidente, pero se requiere generar ingresos para el Gobierno Federal para detener el colapso económico de algunas ciudades del País. Adelgazarlo reduciendo dependencias generales para incrementar el desempleo no es ni por mucho, la mejor solución en este momento. No es un asunto político solamente, es económico también.

Ya no hay factores que cambiar en la economía para hacerla crecer. El Banco de México ya no tiene espacio para bajar las tasas de interés, el Gobierno no tiene dinero para aumentar el gasto público y no quiere contraer deuda, los empresarios ven que el consumo está caído, y el ciudadano común no entiende lo pasa. Para colmo, muy pronto habrá confrontación política, en medio de una pandemia con una economía que se mueve en cámara lenta. De aquí en adelante, habrá que ser sumamente precavido en lo que se gasta, en lo que se invierte y en lo que se piensa, ya que los factores antes mencionados determinarán el rumbo de México y de su economía, al menos en los siguientes tres años. No hay otros datos que contradigan lo que se ha dicho hasta ahora.

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