Iniciativa ciudadana contra la corrupción

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Politicón
/ 26 marzo 2016
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La corrupción es uno de nuestros jinetes apocalípticos ancestrales, que ha estado presente en nuestra historia

Sin duda la corrupción es uno de nuestros jinetes apocalípticos ancestrales, que ha estado presente en nuestra historia desde el momento en que fuimos una Colonia. En términos republicanos, se manifestó desde que somos país independiente.

No es un problema exclusivo de México, es un fenómeno con saldos negativos que afecta a todos los países del mundo, sin embargo en algunos sistemas políticos es un tema controlado y en otros es un conflicto desbordado y sin fin.

La evidencia demuestra que los países que tienen en lo general más educación, tienen más desarrollo económico y también menos corrupción, dado que sus leyes e instituciones funcionan satisfactoriamente y frente a estos posibles hechos, son muy contundentes para investigar y sancionar con todo el rigor, prácticas indebidas y ventajosas que únicamente favorecen el interés de unos cuantos en detrimento del interés de la mayoría. El arreglo es claro, al atacar la corrupción, se defiende el interés público, necesario para tener seguridad y confianza en todo gobierno que habla y actúa en nuestro nombre y con nuestro dinero.

En principio, hay corrupción porque es parte de la condición humana, homo homini lupus, el hombre es el lobo del hombre de diversas formas, tanto en la esfera de lo público como de lo privado, se presentan actos en donde hay abusos y ventajas indebidas e ilegales para favorecer ambiciones sin control que afectan al interés público.

Decía Madison, que si los hombres fuéramos ángeles no se necesitarían de leyes e instituciones que previnieran, limitaran, supervisaran y sancionaran el mal comportamiento del mal gobierno. Y es cierto, fue gracias a las leyes e instituciones bien ensambladas y observadas que el problema del abuso de poder y de la corrupción se controló notablemente. De tal manera que la corrupción debe ser vista como un problema estructural, legal e institucional que funciona bien cuando hay incentivos apropiados para hacer valer la ley.

En este mismo ánimo, un grupo de ciudadanos, encabezado por el IMCO y Transparencia Mexicana, ha presentado al Legislativo, una iniciativa de ley que tiene como propósito fundamental, mejorar la regulación anticorrupción para reducir y limitar tantos actos de ilegalidad como sea posible, por medio de una ley que han titulado 3de3.

En realidad el título de la iniciativa no refleja la importancia de toda la propuesta. Creo que es una legislación muy solida, consistente con nuestro marco Constitucional y con las figuras que hacen falta para impulsar un nuevo momento legal en donde el abuso sea sancionado ejemplarmente.

Tiene la característica de ser una Ley General, lo cual celebro, porque por esta vía legislativa, se podrán homologar y observar por igual en toda la república, los mismos derechos y obligaciones para todos los funcionarios públicos, sean éstos del ámbito federal, estatal o municipal. En otras palabras, con esta inteligente sugerencia, en el futuro será más difícil encontrar a exgobernadores como Moreira o Padrés, que al haber justificado la base de un federalismo mal entendido, se autoabsolvieron de posibles sanciones de responsabilidad, porque sus leyes locales no cuentan con procesos o figuras que reconozcan sus posibles excesos.

Sería recomendable que en el proceso legislativo en el que habrán de trabajar en próximas fechas los legisladores federales, incluyan una sección de rendición de cuentas y control para que los propios funcionarios encargados de velar por la adecuada implementación de la ley, sean también supervisados y fiscalizados con los mismos estándares sugeridos. Una manera de responder a la pregunta, quien vigila a los que vigilan y de qué manera.

La Ley 3de3, es una esperanza hacia el futuro que puede cambiar inercias y comportamientos que han afectado nuestras alternativas para el desarrollo.

Licenciado en Derecho por la UNAM, con Maestría en Leyes por la Universidad de Columbia, Nueva York, EUA. Ha sido un firme precursor del derecho a la información y la transparencia en México. Fue integrante y representante del grupo Oaxaca ante el Congreso de la Unión para la redacción de la primera ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental. 2000-2002. Profesor fundador de la primera cátedra de Derecho a la Información en México, en la Facultad de Derecho de la UNAM. 2002. Coordinador y editor del libro, la Transparencia en la Impartición de Justicia, obra que contiene los primeros estudios nacionales en materia de transparencia judicial, así como otros ensayos y artículos académicos en la materia (2004). Fue miembro del Consejo Directivo Internacional de artículo XIX, ONG dedicada a la promoción y defensa del derecho a la información, la libertad de expresión y la transparencia, con sede en Londres, Inglaterra. Ha recibido diversas distinciones personales y de grupo, entre las que destacan el reconocimiento que le entregó el Congreso del Estado de Connecticut de los EUA (2003) y el pleno del IFAI (2012) por su contribución e impulso en la discusión (JORGE ISLAS L. “”Institucionalización de la transparencia y del derecho a saber de la información pública gubernamental en el país””). Fue Abogado General de la UNAM (2004-2008). Es analista y editorialista de El Universal, Noticieros Televisa y el Instituto Mexicano de la Radio. Coordinó y editó recientemente la publicación del libro El Príncipe de Nicolás Maquiavelo: 500 años sobre la verdad efectiva del poder (2014). Traductor y editor al español del Dr. Giovanni Sartori. Actualmente es Profesor titular por oposición de Derecho Constitucional de la UNAM.

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