El Universal
Los grandes grupos sociales de las grandes ciudades conviven con minorías surgidas de circunstancias propias del comportamiento de las poblaciones.
Las tribus urbanas son parte del mapa social de las grandes ciudades, darks, punks, rastas y hipies son parte del paisaje social, en el cual los Emos han ganado fama, se trata de jóvenes sobre los cuales el doctor José de Jesús González Núñez, presidente honorario del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social (IIPCS), cuenta que "provienen de familias desestructuradas".

En sus núcleos familiares, explica, los padres de familia no han sabido poner límites, ni reglas. "El problema radica en que los padres son representantes de una generación, que también careció de figuras que representan a la autoridad; es decir, son personas de entre 35 a 45 años que no creen en nadie, no tienen ideales religiosos o políticos y por ende, no fueron capaces de trasmitirles a sus hijos las reglas".

Los valores y límites que deben imperar en la familia, sostiene. Al ser parte de de familias sin estructura, estos jóvenes no conocieron los afectos positivos, como el amor, confianza en sí mismos, la voluntad que conforma una autoestima alta, por ello conciben a la vida, como un "constante sufrimiento":

Tribu triste

González Núñez no duda cuando dice que "los Emos lloran en grupo, porque para ellos la vida es únicamente dolor. En este grupo no predomina el principio del placer, sino el sufrimiento y el malestar".

Estos muchachos, agrega, son una urbana que suele auto flagelarse en comparación con otros grupos que buscan el placer a toda costa; por ejemplo, los darks, los punks, los rastas o los hipies.

La indefinición sexual es su tarjeta de presentación: "Ellos tienen que ser sumamente delgados, sus figuras son estilizadas, los peinados uniformes, el cabello lacio, lo cual no diferencia quién es hombre o mujer. Por esta razón es común que ambos tengan prácticas homosexuales o bien lo hagan en grupo, casi siempre sin protección, por lo cual la propagación de virus del VHI en este grupo es alta."

El presidente honorario del IIPCS vuelve al origen del problema, cuando menciona que al no tener una figura paterna fuerte, que representa la autoridad, este grupo deambula sin rumbo.


Los Emos "no saben a dónde van porque no creen en nadie, así también son propensos al suicidio, porque para ellos no hay motivos para vivir."

Dudas futuras

En este escenario, señala, se dan varias interrogantes. ¿Se trata de una etapa pasajera en los adolescentes? o bien ¿qué pueden hacer los padres de familia para revertir "el efecto Emo"?.

El doctor González Núñez indica que el origen de esta problemática nace en el seno familiar, por lo cual es indispensable que los padres de familia pongan límites y reglas a estos jóvenes: "Los padres en la actualidad temen mucho poner límites a sus hijos, por temor o por simple comodidad; sin embargo, esto a la larga acarrea un problema mayor."

Menciona que ante este escenario, el IIPCS considera: "Si la situación se ha salido de control, es momento de acudir a una terapia psicológica. Los jóvenes piden a gritos control y reglas. Mediante una terapia individual o de familia es posible solucionar el problema y recobrar en estos jóvenes el placer que otorga la vida".