Nueva York, EU.- La modelo alemana Heidi Klum regresa hoy a la televisión estadounidense para encontrar nuevos talentos para el mundo de la moda, gracias a la última edición de "Project Runaway", uno de los "reality shows" de mayor éxito en EU.
Con el objetivo de descubrir a las mejores agujas que tomen el relevo de los grandes de la moda estadounidense, el canal de televisión Bravo, del grupo NBC Universal, apuesta otra vez en la parrilla nocturna por "Project Runway", el programa que, desde diciembre de 2004, ha ofrecido la oportunidad de salir del anonimato a decenas de jóvenes diseñadores.

El acento germano de Klum, esposa del cantante británico Seal y ex de Flavio Briatore, volverá a dirigir, junto al experto en moda Tim Gunn, los destinos de quince diseñadores que se han conseguido colar en una producción que entronará a tres finalistas, que podrán mostrar sus diseños en la próxima edición de la Semana de la Moda de Nueva York el próximo diciembre.

La audiencia estadounidense ya se sabe al dedillo los nombres de los concursantes, gracias a los avances que ha ofrecido el canal y la campaña promocional que ha lanzado para que el programa empiece con todo el lustro que merece.

Carmen, Chris, Elisa, Jack o Kevin son sólo algunos de los diseñadores y estilistas que, procedentes de todo Estados Unidos y con edades comprendidas entre 21 y 46 años, competirán todas las semanas en las pruebas que los organizadores del concurso han diseñado y que, después, tendrá que evaluar un jurado.

Compuesto por la propia Klum, el diseñador Michael Kors y la directora de la revista "Elle" en este país, la colombiana Nina García, el tribunal decidirá con mayor o menor maldad quiénes merecen la gloria cuando acabe esta cuarta temporada el próximo febrero.

El desenlace, sin embargo, ya está escrito y celosamente guardado, ya que los episodios de esta temporada se grabaron en Nueva York durante el pasado mayo, cuando el jurado eligió a los tres finalistas.

Desde entonces, los quince diseñadores han guardado silencio sobre quiénes se metieron en el bolsillo al jurado con sus creaciones, pero falta por ver cuál será el ganador que se elija en directo desde la Semana de la Moda y con el beneplácito de la audiencia.

El premio no es otro que un suculento cheque de 100.000 dólares con el que lanzar una línea de moda propia, el sueño hecho realidad de cualquiera de los quince concursantes.

Esta edición, sin embargo, espera acabar con la mala fortuna que ha perseguido a los ganadores de las tres anteriores versiones, ya que ninguno se ha convertido en una estrella de la moda.

Jay McCarroll y Chloe Dao, ganadores de la primera y segunda temporada respectivamente, consiguieron diseñar una línea de ropa para la cadena QVC, que opera sólo por Internet y por teléfono; mientras que Jeffrey Sebelia, el de la tercera, diseñó algunos modelos para la película "Bratz".

McCarroll se prodiga ahora criticando el concurso que le dio su momento de fama, Dao se refugió en su Texas natal y Sebelia asegura que se encuentra completamente arruinado.

Entre los nuevos concursantes que esperan mejor fortuna que los anteriores, hay tres que destacan por su procedencia y que personifican el sueño americano, un punto a favor para el programa y muy del agrado de la audiencia norteamericana.

Se trata de Ricky, californiano hijo de mexicanos; Rami, nacido en la ciudad palestina de Ramala, pero instalado en California desde 1996 para hacer realidad su sueño de ser modisto, y Victorya, coreana de Seúl, pero criada en el estado de Virginia.

Ricky es el único latino de esta edición de "Project Runway" y su talento lo ha llevado a pasar por firmas como Valentino, Oscar de la Renta y Vera Wang.

El concursante, uno de los catorce hijos que tuvieron en EU Raúl y Eloisa, de quien asegura que encontró inspiración para iniciarse en el mundo de la moda, consiguió lanzar una colección en 2004, Lizalde, que ha conseguido colarse en algunas revistas de moda.