Sergio Castillo
Es un jueves del año de 1972 y todavía no es media noche. Un tren de pasajeros con 22 vagones sobrecargados está por arribar a la estación del ferrocarril de Saltillo, proveniente de Real de Catorce.
El convoy, ocupado por cientos de peregrinos que regresan de las fiestas de San Francisco de Asís, patrono de ese pueblo del altiplano potosino, viaja a por lo menos 120 kilómetros por hora, velocidad que alcanza en las cercanías del ejido La Angostura.

Melchor Santos, maquinista del Tren Peregrino, un hombre -a decir de sus compañeros de trabajo- íntegro y austero de palabras, sabe que la máquina no debe ir tan rápido, pero su tripulación no consigue echar a andar el sistema de frenos para disminuir la velocidad.

A las 10:45 de la noche, una curva pronunciada se atraviesa al paso del tren y los 22 coches salen disparados como piezas de dominó hacia un pequeño barranco, donde quedan apilados unos sobre otros, entre gritos, llantos desquiciantes y ataques de tos provocados por una nube de tierra que se levanta tras el impacto.

El silencio de la ciudad dormida es interrumpido por el estruendo que anuncia la catástrofe, la más dolorosa e imborrable en la historia de Saltillo.

El pasado viernes se cumplió el 35 aniversario del accidente ferroviario de Puente Moreno, en el que oficialmente se registró la muerte de 208 personas, cifra que ha sido rebatida invariablemente y en reportes extraoficiales del Sindicato Ferrocarrilero se mencionan a más de mil 100 víctimas mortales.

El accidente del Tren Peregrino es probablemente el más desastroso en la historia del Ferrocarril en México y si las cifras no oficiales son certeras, este sería el percance con más muertos en los anales ferroviarios del mundo, hasta antes del descarrilamiento de un tren en Sri Lanka provocado por el tsunami de 2004, en el que perecieron al menos dos mil personas.

Semanario ofrece en este número un video documental seriado, con testimonios de sobrevivientes, ex ferrocarrileros, autoridades y otros involucrados que hablan de la tragedia, tres décadas y media después. El video puede ser visto en www.semanariocoahuila.com