Yannick Du Rand/El Guardián
Saltillo, Coah.- Una mañana abordé el taxi y al platicar con el chofer, le pregunté cuánto tiempo llevaba trabajando en el taxi. Él, que se llamaba Lucio, contestó que cerca de 12 años. "¡Ah! entonces usted tiene cualquier cantidad de historias y anécdotas", le dije.
Y ni tardo ni perezoso, que se suelta platicándome cuando apenas cumplía cinco años en este negocio y era viernes, recordó muy bien, se la había pasado gran parte del día en la flojera, pues hasta la tarde tenía un compromiso. "Salí a echar una carrera que me iban a pagar muy bien, pero nada que me sale una pareja". Dijo.

Iba por Abasolo y a la altura de Coss, y ahí le hicieron la parada; le dijeron que los llevara allá por la Central Camionera.

El ruletero la pensó, pero decidió que los llevaría puesto que el sitio a donde iba quedaba cerca de ese destino.

A la mujer le calculó unos 40 años y a él 25, iban acariciándose con besos y arrumacos.

Entre beso y beso él le decía "gracias, amorcito, por hacerme el lunes jefe de sección, porque, como ya sabes, estoy recién casado y tengo que subir de puesto".

Ella también le daba las gracias, pero por haberla hecho tan feliz esa inolvidable tarde.

Cargando una farsa Ahí quedó, llegaron a la Central, dejaron de besarse y ella le pidió al taxista que le prendiera la luz interior del auto, para darse otra maquilladita, diciéndole al chofer que doblara a la derecha para bajarse unas tres cuadras más allá.

Cruzando la calle, entró a su jardín y se acercó a un señor de avanzada edad, que estaba regando las plantas y le dio un beso en la mejilla y entró a su casa.

El joven también se bajó del auto y le dijo al señor: "Perdóneme don Juan por haber llegado tan tarde, pues fuimos a dejar a todos los de la oficina, ya traemos loco al taxista ¿no es cierto, chofer?", Lucio le dijo que sí, para seguir con la farsa. Luego, el chavo le dijo que la próxima semana la traería a ella primero.

El señor replicó que no le gustaba que su señora llegara tan tarde. "Claro que no, señor, lo que pasa es que no le calculamos bien el tiempo".

Entonces, el hombre le dijo que lo llevara a su casa, por el rumbo de Virreyes.

Llegaron al lugar, ahí lo esperaba su esposa, según el chafirete le calculaba a ella unos 22 años, era muy guapa y le dijo: "tan tarde que llegas, mi amor".

El chavo se disculpó y le dijo a su mujer: "es que fuimos a repartir a todos de la oficina, y que le dijo al chofer, "¿verdad chofer que toda la raza vive lejos?" Obviamente le contestó que sí, siguiéndole de nuevo la corriente. Pa' que siga mintiend o Cuando preguntó cuánto le debía al taxista, éste le respondió que eran 150 pesos.

Esa respuesta dejó al chavo con la cara fría y ceño fruncido. "¿Porqué me cobras tanto?", le dijo.Y el taxista le respondió: "¿No vas a ser jefe de sección el lunes? ¿Acaso no fuimos a repartir a todos los de la oficina? Encima le estás comiendo el mandado a Juan y todavía reclamas".

Al joven no le quedó más remedio que apechugar, y al entrar a su casa, tuvo que "rascarle" para completar y hasta le pidió dinero a su esposa.

Al regresar le dijo a Lucio, "¡no cabe duda que eres ca.! "Ya quisiera tener eso que tienes y luego hacerleel favor a la dama y, para acabarla, ser el jefe", le contestó el taxista.

Total, el hombre le pagó y le azotó la puerta, algo que al taxista sólo lo divirtió un instante, pero siguió pensando en el dinero que se había perdido, sólo por hacerle el "paro" a su pasajero.

"Esa noche me lamentaba porque iba a ganar casi 400 y lo cambié por tristes 150, todo por aceptar esas carreras, pero bueno, al menos el chavo iba a ser jefe de sección el lunes", expresó el ruletero.