Buenos Aires.- Unas 70 mil personas colmaron el estadio del club River Plate de Buenos Aires para ser testigos del regreso de la mítica banda argentina Soda Stereo, después de 10 años de silencio.
Las luces se apagaron y el público se unió en un grito: ahí estaban otra vez sobre el escenario Gustavo Cerati, Charly Alberti y Zeta Bosio, los tres vestidos enteramente de negro tocando "Juego de seducción", la canción que rompió el silencio en el concierto.

Fue el primero de los 21 conciertos de la gira "Me verás volver" (en alusión a un verso de "En la ciudad de la furia") que llevará a Soda Stereo por nueve países de América durante dos meses.

El público fue ecléctico, padres con sus hijos, adolescentes que veían a Soda Stereo en vivo por primera vez -- y que eran unos niños cuando la banda se separó en 1997-- y viejos fanáticos ya entrados en años.

Pero también homogéneo: todos conocían las letras de memoria y bailaron extasiados los ya clásicos del rock ("Picnic en el 4 B", "Cuando pase el temblor", "Sobredosis de tv", "Persiana americana", "De música ligera", "Nada personal").

El ansiado recital tuvo dos pequeñas faltas: el diálogo de Cerati con el público fue mas bien apático y durante los primeros 45 minutos --y a excepción de "Juego de seducción" y "En la ciudad de la furia"-- la banda eligió canciones poco emblemáticas y el público permaneció casi inmóvil.

De todos modos el regreso no defraudó y Soda Stereo demostró que conserva su espíritu intacto y una de sus marcas distintivas: la banda argentina es una de las pocas que suena tan bien en vivo como en un estudio de grabación.

Los arreglos musicales fueron fieles a las versiones originales, aunque hubo unas pequeñas joyitas: movimientos de reggae en "Cuando pase el temblor" y algunos acordes de "Here comes the sun" de los Beatles en la guitarra de Cerati al final de "Cae el sol".

El momento cumbre fue durante la canción "Cuando pase el temblor". Entonces, la estructura de hormigón del estadio de fútbol más grande de Argentina tembló, literalmente.

Cuando promediaban las dos horas el trío tocó "De música ligera" y se retiró del escenario en medio de la oscuridad. La gente no se conformó. Pasaron varios minutos de gritos, aplausos y "Olé Olé, Soda Soda" y la banda regresó entonces con tres calculados bises, "Disco eterno", "Cae el sol" y "Prófugos".

Otras vez el silencio. Pero solamente sobre el escenario, porque el público entonaba "Nada, oh oh oh, nada personal". Y ahí volvieron otra vez Cerati, Alberti y Bosio para despedirse con "Zona de promesas" y "nada personal".

Abrazados saludaron a sus fieles seguidores y Cerati gritó "Gracias" mientras acercaba su mano al oído para que el público completara la frase con la que se despidieron en 1997 y que ha quedado en la historia "Gracias totales".

La puesta en escena diseñada por Martin Philips, quien ha trabajado con Nine Inch Nails y Daft Punk, fue sobria pero impactante. La pantalla ubicada a espaldas de los músicos reprodujo imágenes alusivas a cada tema y mensajes formado por letras blancas movedizas sobre un fondo oscuro durante "Primavera 0" que terminaroncon un "Gracias por esperarnos".

Soda Stereo nació en 1982 pero recién dos años después tuvo su primer disco, de título homónimo, y con él sus primeros hits: "Trátame suavemente" y "Un misil en mi placard".

Desde su separación en 1997, Cerati siguió como solista, Bosio creó su sello discográfico y actualmente conduce un programa de música en televisión, y Alberti se involucró en varios proyectos musicales y grabó un disco con la banda Mole.