Nueva York.- Una escritora de Nueva York halló hace cuatro años entre un montón de basura depositado en la calle un cuadro de pintura abstracta que resultó ser una obra del artista mexicano Rufino Tamayo (1899-1991). El cuadro, valuado en un millón de dólares, será subastado en Sotheby's el 20 de noviembre, informó hoy el "New York Times".
La mujer, una ardiente coleccionista de objetos descartados, había salido una mañana en dirección a su café habitual en el Upper Westside de Nueva York cuando descubrió un gran cuadro abstracto de colores fuertes amarillo, naranja y rosado entre las bolsas de basura. En un principio, Elizabeth Gibson dudó acerca de si llevarse el cuadro a su casa, de por sí repleta.

"Realmente dudé", comenta Gibson, "pero era como si la pintura no me dejara seguir de largo".

Tres años después del hallazgo y tras varios intentos frustrados por descifrar el secreto de aquella pintura, en donde rezaba "Tamayo 0-70", una emisión televisiva acerca de obras de arte robadas ayudó a Gibson a develar el misterio: en el programa, August Uribe, experto de Sotheby's, comentaba la pérdida de un cuadro de Tamayo titulado "Tres personajes" (1970). La obra había desparecido inexplicablemente de un depósito hacía veinte años.

"En el mismo instante en que vi el cuadro supe que era el mío", cuenta Gibson. Se puso en contacto con Sotheby's, con cuya ayuda pudo informar finalmente al FBI acerca del hallazgo y devolverle la pintura a su dueña anterior.

Originalmente los "Tres personajes" habían pertenecido a un coleccionista de Houston que le había comprado el cuadro en 1977 a su mujer como regalo de cumpleaños por una suma de 55.000 dólares. Diez años después la pareja se mudó y almacenó el cuadro en un depósito, de donde desapareció. El FBI inició pesquisas y la pareja ofreció una recompensa de 15.000 dólares, pero nada de eso dio resultados.

Hasta el día de hoy no se sabe quién cometió el hurto y cómo la pieza llegó a la basura. Se acordó que Elizabeth Gibson reciba al menos la suma de la recompensa y una compensación por parte de Sotheby's.

Al encontrar la obra de arte y una vez que ésta estaba colgada en el salón de estar de su casa, Gibson había vuelto al lugar del hallazgo para averiguar a quién podría haber pertenecido. "Nadie podía recordar nada al respecto", recuerda la afortunada. "Todo lo que pudieron decirme era que habían retirado la basura veinte minutos después de que yo hubiera pasado por allí."