Tres soldados estadounidenses murieron tras un ataque a su base a las afueras de la segunda mayor ciudad iraquí, Basra, en el sur del país, anunció el viernes el ejército estadounidense.
En tanto, el Departamento de Estado anunció en Washington que un helicóptero utilizado para proteger a diplomáticos estadounidenses en Bagdad se estrelló a las afueras de la capital iraquí. Un funcionario estadounidense dijo que perecieron dos tripulantes.

El vocero del Departamento, Robert Wood, señaló que el helicóptero MD-530 se vino abajo durante una misión de entrenamiento, el viernes, a unos 50 kilómetros (30 millas) de Bagdad. Las autoridades investigaban la causa. Un funcionario de la embajada estadounidense dijo que dos tripulantes murieron y otros dos resultaron gravemente heridos.

En la jornada, dos iraquíes también murieron a causa de una bomba en Bagdad mientras cientos de miles de peregrinos marchaban para honrar la muerte de un prominente religioso chií.

El ataque a los soldados fue con morteros o lanzacohetes, dijo el ejército. La seguridad en Irak ha mejorado de forma significativa en los dos últimos años, aunque los insurgentes aún llevan a cabo ataques mortales de forma regular.

El año pasado las fuerzas iraquíes y de EE.UU expulsaron a insurgentes chiíes de sus campamentos en Basora. Gran Bretaña, que mantenía a muchos soldados en la zona, ha finalizado sus operaciones de combate y ha empezado a retirar a sus efectivos.

Sin embargo, el ataque a los soldados, que ocurrió el jueves por la noche, podría indicar que la actividad de los milicianos vuelve a resurgir.

En Bagdad, una bomba debajo de un puente acabó con la vida de una pareja casada que formaba parte de los miles de peregrinos chiíes que se dirigían a un lugar sagrado.

La bomba explotó el viernes por la tarde e hirió a otras 12 personas, según la policía y funcionarios médicos, que hablaron en condición de anonimato porque no están autorizados a dirigirse a los medios.

El jueves, 18 personas resultaron heridas en una explosión que iba dirigida a una camioneta transportando peregrinos.

Durante la misma peregrinación en el 2005, casi 1.000 chiíes murieron durante una estampida, víctimas del pánico cuando oyeron rumores sobre un supuesto atacante suicida.