Nurit Martínez / El Universal
Cd. de México.- La Universidad Nacional "no es una oficina de gobierno, pero tampoco Torre de Marfil", plantea Fernando Pérez Correa, director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales al confirmar su participación en el proceso de designación del rector y establecer que la relación con el gobierno federal debe ser de "respeto".
"No podemos volver a la discusión de los años 20, se debe llegar a los acuerdos necesarios entre las fuerzas y grupos políticos, pero también con la sociedad."

En entrevista con EL UNIVERSAL, el funcionario universitario dice que la comunidad de Ciencias Políticas tiene una tradición de fuerte presencia universitaria y que eso lo llevó a aceptar la postulación para suceder en el cargo al rector Juan Ramón de la Fuente; en todo caso, las opiniones y propuesta que emita "deberán ser consideradas por el próximo rector".

Explica que al interior de la universidad "no es posible mantener los niveles de consenso si no se le da la palabra a todos, para escucharlos, como una muestra del pluralismo, tolerancia y diversidad. Eso es la esencia de la política", destacó.

Pérez Correa cuenta con una trayectoria de más de tres décadas en la institución, ha sido director del Colegio de Ciencias y Humanidades, coordinador de Humanidades y desde hace siete años director de la Facultad de Ciencias Política y Sociales, entre otros cargos. Con esa trayectoria dice ponerse a "disposición de los universitarios" para participar en el proceso de designación del rector para el periodo 2007-2011.

Critica de inicio que el proceso de nombramiento del rector se haya "mediatizado", advierte que los aspirantes "no deben perder la perspectiva" y destacar que se trata de un momento para la reflexión y la discusión del proyecto académico de la institución más importante del país.

Destaca los logros obtenidos en la administración del rector Juan Ramón de la Fuente, luego del periodo de crisis, y son los elementos que se discutieron en ese momento como las cuotas, la posibilidad de cancelar el denominado "pase reglamentado" o "pase automático" y la descentralización de la universidad, los que le hacen afirmar que esos temas quedaron resueltos en los hechos.

Hoy el Estado mexicano debe dar prioridad a una institución que ha demostrado su carácter nacional.

De tal forma que se pronuncia por conservar la universidad pública, seria, académicamente reconocida, así como el Estado no puede renunciar a otorgar seguridad al país. "Todo ello está planteado en la Constitución y no podemos más que exigir más, que se cumpla".

En los años por venir, Pérez Correa advierte una institución con mayor consolidación académica, con propuestas para crecer en opciones de educación a distancia, fortaleciendo el posgrado y la investigación, lo mismo que el bachillerato; y que colabora con las universidades en los estados para integrar un verdadero sistema de educación superior.

Resalta que la "calidad" del servicio en una institución "masiva" es un "desafío", el cual puede servir para integrar nuevos centros multidisciplinarios en los estados.