La tenista rusa Vera Zvonareva celebra su victoria sobre la búlgara Tsvetana Pironkova . Foto EFE/Vanguardia
Serán las 14.00 hora local (13.00 GMT) cuando la "Catedral" de Wimbledon reciba el sábado a las finalistas.
Londres, Inglaterra.- La final femenina de Wimbledon acogerá mañana el cara a cara entre una Serena Williams más que curtida y la rusa Vera Zvonareva, que se estrenará entonces en la última cita de un Gran Slam y dejará así atrás duros problemas físicos.

Serán las 14.00 hora local (13.00 GMT) cuando la "Catedral" de Wimbledon reciba el sábado a las finalistas y en juego habrá un millón de libras y la gran reputación durante toda una década de las hermanas Williams.

"No siento más ni menos motivación. Da igual si Venus hubiera ganado y yo fuera a jugar contra ella la final o no, todavía siento que realmente quiero ganar", dijo Serena, de 28 años, quien espera que tanto ella como Venus, de 30, estén "todavía por aquí" en los próximos años.

La menor de las dos buscará mañana su cuarto título de Wimbledon, el décimo sexto en un Gran Slam, después de superar los demás eslabones de la competición sin perder ni un sólo set.

"Como siempre digo, tener esta oportunidad es realmente increíble", dijo esta aficionada al fútbol, que deberá pagar una multa de 3.180 euros, igual que Venus, por haberse negado a hablar con los medios de comunicación tras su derrota del jueves en los cuartos de final de dobles, precisamente contra su rival de mañana en la final, la rusa Vera Zvonareva, y la pareja de ésta, Elena Vesnina.

La temida potencia y el acierto en sus servicios caracterizaron a Serena en cada uno de sus duelos en el All England Club, donde se anotó en esta edición ochenta "aces".

Esas cualidades, que la llevaron en 1999 incluso a solicitar un duelo con hombres, y la casi omnipresencia de las Williams en la final de Wimbledon desde el año 2000 -en el año 2006 no estuvo ninguna de las dos- impiden que su cita de mañana sea un acontecimiento llamativo.

La sorpresa sería que Zvonareva destronara a la norteamericana en el torneo de tenis más antiguo, algo que aparte de su hermana, sólo ha conseguido la rusa Maria Sharapova, en 2004 y a sus 17 años.

Zvonareva aspira a lograr el primer título de su carrera en un Gran Slam, igual que lo hicieron, por ejemplo, la checa Martina Navratilova, en 1978, y la española Conchita Martínez, en 1994.

El mérito de Zvonareva es ya reconocido en su país que celebra la llegada de la tercera tenista rusa a la final de Wimbledon, después de que Olga Morozova y Maria Sharapova la disputaran en 1974 y 2004, respectivamente.

Esta jugadora de 25 años no teme a Serena por encabezar el ránking mundial ni por su famoso servicio y apuesta por que todo es posible.

"Sirve bien, pero hay muchas jugadoras que sirven bien, también. Ella no es la única y en el pasado ha perdido algunos partidos. Siempre es posible ganarla. Creo que simplemente tengo que encontrar la forma mañana", dijo hoy ante los medios de comunicación vigésimo primera tenista del mundo, de 59 kilos y 172 centímetros de altura.

El entusiasmo de esta finalista no es sólo por un título o por la oportunidad de vencer a la número uno del mundo, sino porque sus seis anteriores victorias en este torneo o el hecho de alcanzar la cuarta ronda en el Abierto de Australia confirman a esta deportista y estudiante que sus graves lesiones forman ya parte del pasado.

Para Zvonareva, la final de mañana es un regalo y una recompensa después de pasar por una rotura de ligamentos en un tobillo y por problemas de rodilla que la obligaron a someterse a una intervención quirúrgica y a un intenso tratamiento de fisioterapia y rehabilitación en Amsterdam.

La diestra, también clasificada para la final de dobles junto a su compañera Elena Vesnina, tratará de utilizar en su favor todo lo observado de la estadounidense durante el partido que las enfrentó en esa categoría.

Zvonareva, que espera terminar el próximo curso sus estudios de Relaciones Económicas Internacionales, aseguró que ahora sólo piensa en salir a la pista a por todo, sin preguntarse por qué este logro llega ahora "y no hace dos años o hace cinco".

"Creo que a veces es el trabajo duro, a veces la experiencia, en ocasiones la madurez, o quizá si pones todo junto, eso te da los resultados", señaló, desconcertada sobre lo que ocurrirá en el futuro pero satisfecha por "vivir el momento".

Seis ocasiones a lo largo de sus carreras han enfrentado a Vera Zvonareva y a Serena Williams y sólo en una ellas la victoria fue para rusa: en las semifinales del torneo de Cincinnati en 2006.